Capítulo 17

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El sonido, persistente y ominoso, resonó a través de las paredes de la mansión, despertando mi curiosidad. Con cuidado, dejé la toalla sobre el tocador y me acerqué a la pequeña ventana de mi habitación, cuyos cristales estaban empañados por el vapor que se desprendía del baño.

Al asomarme, pude distinguir a través de los cristales empañados un automóvil estacionado frente a la entrada principal de la mansión. La lluvia, que caía en gruesas gotas, hacía brillar las luces de las farolas, creando un ambiente sombrío y misterioso. Un escolta, con gestos apresurados y la capucha de su chaqueta levantada para protegerse de la lluvia, cargaba varias maletas al interior del vehículo.

Me quedé observando por un momento, sintiendo cómo la intriga se apoderaba de mí. ¿Qué estaba sucediendo afuera? Las preguntas pululaban en mi mente, alimentando mi necesidad de descubrir la verdad detrás de esa repentina actividad.

Con paso rápido, me dirigí hacia el exterior, decidida a investigar. Cada paso resonaba en el silencio de la mansión, añadiendo una sensación de urgencia a mi determinación. Cuando llegue al pasillo principal, me detuve un instante, contemplando la escena ante mí.

A lo lejos, pude distinguir las figuras de algunos empleados de la mansión, que se movían con rapidez y eficiencia, como si estuvieran preparando algo importante.

Facundo y Lorenzo, cuyas expresiones tensas y apresuradas confirmaban mis sospechas.

Facundo me miró con una mezcla de alivio.

—¿Veo que te sientes mejor? Respondió

Mientras tanto, Lorenzo y algunos otros miembros del personal continuaban con los preparativos, cargando las últimas maletas en el auto estacionado afuera.

La pregunta de Facundo despertó un torbellino de emociones en mi interior. Por un lado, me sentía agradecida por su preocupación, pero por otro, la incertidumbre sobre lo que estaba ocurriendo me llenaba de ansiedad.

—¿A dónde van? — pregunté ansiosa

Sentía un nudo en el estómago mientras observaba el trajín de preparativos. La respuesta de Lorenzo resonó en el aire con autoridad, aunque su tono también reflejaba una comprensión subyacente.

—Eso a ti no te corresponde, Laura—dijo

Sus palabras dejando en claro que había información que me estaban ocultando, mis cejas se fruncieron en confusión mientras procesaba la información.

—¿Acaso piensan dejarme atrás mientras ustedes disfrutan de un paseo?

La idea me golpeó como un balde de agua fría, y un sentimiento de injusticia comenzó a arder en mi pecho. Sin embargo, antes de que pudiera expresar mi indignación, Facundo intervino con un tono desafiante.

—No creo que quieras ir—respondió facundo

—por supuesto que quiero ir —respondí

— Ella no va a ir, Facundo— interrumpió Lorenzo con voz firme.

—A ver si me encuentran cuando regresen— desafié, sin inmutarme.

—No creo que seas capaz de salir de la mansión—dijo Lorenzo con escepticismo.

—De hecho, ya lo hice y lo volvería a hacer— afirmé con confianza.

El silencio que siguió fue ensordecedor, y mientras observaba las miradas intercambiadas entre Facundo y Lorenzo, supe que algo importante estaba a punto de desvelarse.

Lorenzo, con su ceño fruncido y los puños apretados a los costados, parecía contener una tormenta en su interior. Facundo, por su parte, mantenía una calma gélida, sus ojos fijos en Lorenzo con una intensidad que casi podía sentirse.

LOS DUARTE :EL ORIGEN #1Donde viven las historias. Descúbrelo ahora