Capítulo 15

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La llave del grifo llenaba el vaso transparente que sostenía entre mis manos, el sonido monótono del agua golpeando el cristal llenaba el silencio de la cocina. Las gotas rebosaban por los lados, salpicando el fregadero con pequeñas salpicaduras mientras mis pensamientos se debatían en un torbellino constante.

Recuerdos que prefería olvidar se agolpaban en mi mente, manteniéndome alerta y ansiosa, como sombras persistentes que se aferraban a mí conciencia. Cada goteo del grifo parecía ser un eco de esos recuerdos, resonando en mi cabeza con una intensidad inquietante. Traté de apartarlos, de alejarlos de mí, pero eran como cadenas invisibles que me ataban al pasado, impidiéndome avanzar.

El agua seguía fluyendo, llenando el vaso poco a poco, como si tratara de ahogar esos pensamientos no deseados. Cerré los ojos con fuerza, tratando de encontrar algo de paz en medio de la tormenta que se desataba en mi interior. Pero cada vez que los abría, los recuerdos volvían con más fuerza, como si se negaran a ser olvidados.

—Vaya, eso sí que es nuevo, resonó la voz conocida de Eva desde la puerta.

—¿A qué te refieres?— pregunté

Mientras cerraba el grifo con un suspiro de alivio. Eva se acercó con paso tranquilo, su expresión llena de curiosidad, como si estuviera ansiosa por desentrañar los misterios que me atormentaban.

—Es raro que los hermanos Duarte vuelvan a interesarse en vos sugirió Eva— su tono cargado de intriga, como si estuviera insinuando algo más profundo detrás de sus palabras.

—solo es sexo —respondí

Mientras tomaba un sorbo del agua para distraerme, aunque sabía que no podía escapar de la conversación por mucho más tiempo.

—no deja de ser raro Laura

Dijo mientras se inclinaba ligeramente hacia adelante, como si estuviera ansiosa por escuchar cada detalle de mi encuentro con los Duarte.

—Sabes, creo que bebí demasiado anoche—respondí

Intenté desviar la conversación, pero mis pensamientos seguían atormentándome, como una sombra persistente que se negaba a desaparecer.

Mi mirada se desvió hacia la ventana que daba al jardín, donde un grupo de hombres pasaba con grandes maletas en sus manos. El bullicio del mundo exterior parecía tan distante y ajeno en comparación con la tormenta emocional que se desataba dentro de mí.

— ¿Quiénes son ellos, Eva? —pregunté, volviendo mi atención hacia ella.

—Quién sabe qué estarán tramando nuestros mellizos preferidos— respondió Eva, alzando una ceja con una sonrisa irónica.

Mientras cambiaba de tema, la curiosidad por saber cómo Eva había entrado en el bajo mundo me carcomió y no pude evitar preguntar

—¿Cómo terminaste en el bajo mundo? — intrigada por su historia y deseosa de comprender más sobre su vida antes de que nuestros destinos se entrelazaran.

Eva se recostó contra la pared, con los ojos fijos en el techo, como si buscara respuestas en las molduras gastadas por el tiempo. La luz de la tarde se filtraba débilmente a través de las cortinas entreabiertas, creando sombras danzantes que parecían contar historias olvidadas.

—Mi madre me corrió de casa porque me acosté con una chica, confesó Eva

Un silencio tenso llenó el aire antes de que continuara, como si reviviera el dolor de aquel momento una vez más. —Tomé mis cosas y comencé a caminar por las calles de España, tratando de escapar de la mirada de juicio de mi familia, hasta que me topé con Ronan el dueño del hotel Draco.

LOS DUARTE :EL ORIGEN #1Donde viven las historias. Descúbrelo ahora