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Cuando finalmente abrí los ojos, me encontré sola en la cama, con las sábanas revueltas sobre mi cuerpo desnudo. El recuerdo de Facundo aún ardía en mi piel, cada roce, cada caricia, como si su presencia persistiera en la habitación incluso después de su partida. Con un suspiro, me incorporé lentamente de la cama. Al posar la mirada en el dibujo sobre la mesa de noche, una sonrisa tímida se dibujó en mis labios.
Era un retrato sencillo, pero lleno de detalles que solo alguien que realmente me conociera podría capturar, pero la realidad volvió a mí como una ola que rompe contra la costa, trayéndome de vuelta a la cruda verdad. Me deslicé fuera de la cama con cuidado, disfrutando de la suavidad sedosa de las sábanas mientras se deslizaban entre mis dedos.
Al fondo de la habitación, estaba mi ropa doblada en la silla parecía esperar pacientemente mi atención. Cada prenda estaba cuidadosamente dispuesta, como si hubiera sido colocada allí con un propósito específico. Me acerqué con paso sigiloso, como si temiera romper el hechizo de calma que había descendido sobre el lugar. Lentamente, comencé a vestirme, disfrutando de la familiaridad de cada tela y el ritual de preparación matutina.
Mientras ajustaba los botones de mi camisa y anudaba el cordón de mis zapatos, mi mente vagaba hacia Facundo. Su presencia parecía impregnar cada rincón de la habitación, desde el suave aroma de su colonia hasta los pequeños detalles que había dejado atrás. Con un gesto suave pero decidido, acomodé las sábanas en su lugar, como si quisiera preservar cada rastro de su existencia en aquel espacio compartido.
Con un suspiro resignado, salí del cuarto mientras. Descendía las escaleras con pasos rápidos y ansiosos, sintiendo cómo cada escalón resonaba con el eco de mi propia urgencia. Cada paso parecía llevarme más cerca de la verdad que estaba a punto de enfrentar, como si el suelo mismo estuviera impulsándome hacia abajo, empujándome hacia el inevitable encuentro con la realidad.
Al llegar a la cocina, la luz cálida de las lámparas se filtraba con timidez por las cortinas entreabiertas, tejiendo patrones caprichosos de sombras danzantes sobre los muebles y las paredes. La atmósfera, saturada de una energía inquieta, convertía la cocina en un escenario misterioso y cautivador. Cada rincón parecía cobrar vida propia.
En medio de ese intrigante juego de luces y sombras, vislumbré a Eva. Estaba allí, en el centro de la estancia, con una bolsa de hielo delicadamente presionada contra su sien. Su rostro, normalmente sereno, estaba ahora contorsionado por el dolor.
— ¿Eva? ¿Estás bien? —pregunté, notando las huellas de cansancio en su rostro.
Eva se llevó una mano a la sien y suspiró, sus ojos reflejaban un dolor que trascendía el físico.
—¡Esta que se me parte la cabeza! No vuelvo a tomar en mi jodida vida—murmuró Eva con voz entrecortada, su aliento cargado de un aroma a alcohol y arrepentimiento.
Mi atención fue arrastrada hacia algo más inquietante: un automóvil desconocido se deslizaba silenciosamente por el camino de entrada, rompiendo la inquietud con su presencia ominosa. Un escalofrío recorrió mi espalda mientras observaba cómo se detenía frente a la mansión.
—Parece que tenemos visitas— murmuré, mi voz apenas un susurro en la penumbra.
Eva se acercó a la ventana con cautela, sus ojos oscuros destellando con una mezcla de curiosidad y aprensión.
—Prepárate es la madre y el padrastro de los hermanos pesadilla. No son personas muy agradables, en especial su padrastro. Y si están aquí es porque se avecina un problema—respondió Eva.
Mis pensamientos se agitaron con preocupación mientras contemplaba el horizonte, tratando de anticipar los posibles problemas que podrían surgir con la llegada de esos individuos. Era como si una tormenta se estuviera gestando en el horizonte, amenazando con desatar el caos en nuestras vidas ya complicadas.
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LOS DUARTE :EL ORIGEN #1
Teen FictionLaura nunca imaginó que un giro del destino la arrastraría al oscuro mundo de los Duarte, donde deseo y peligro se entrelazan. En un juego sin reglas, ella deberá enfrentarse a secretos profundos y pasiones prohibidas... ¿Será capaz de encontrar la...