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Facundo siempre había sido un hombre de gustos ostentosos y una falta notable de discreción, especialmente cuando se trataba de sus posesiones. La mansión Duarte era un testimonio de su opulencia y excentricidad. Al cruzar las puertas de esta majestuosa residencia, me quedé sin aliento. Nunca había visto algo tan impresionante en mi vida.
—Bienvenida a tu nuevo hogar, la Mansión Duarte dijo Facundo con orgullo, extendiendo los brazos para abarcar la magnitud del lugar.
A pesar de que la majestuosa mansión Duarte aún estaba en proceso de construcción, el deseo entre nosotros era incontrolable. Las paredes desnudas y los pisos sin terminar no hicieron nada para aplacar la urgencia que nos embargaba. Desde el momento en que cerré la puerta tras de mí, él estaba sobre mí, sus manos recorriendo mi cuerpo con una desesperación hambrienta.
—¿Quieres que te dé un recorrido? Pregunto
—Por favor —respondí
Su boca encontró la mía, y el beso fue feroz, casi salvaje. Sentí su lengua explorar cada rincón de mi boca mientras sus manos deslizaban mi ropa hacia abajo, dejando un rastro de piel expuesta y temblorosa. Nos movimos, tambaleándonos hasta el salón principal, un espacio vasto con andamios y herramientas esparcidas por todas partes.
Me empujó contra una pared, sus labios se movieron de mi boca a mi cuello, mordisqueando y lamiendo con una intensidad que hizo que mi piel ardiera.
—Aquí mismo —murmuró contra mi piel, su aliento caliente y urgente. Sentí sus dedos deslizarse entre mis muslos, encontrando mi clítoris con precisión y habilidad, masajeando y frotando hasta que mi respiración se volvió errática.
De repente, me levantó en sus brazos, susurrándome al oído con una voz ronca.
—No hemos terminado aquí, hay mucho más por descubrir. Nos dirigimos a la gran escalera, aún sin barandales, y allí, en el primer escalón, me depositó con cuidado. Sus manos, ya resbaladizas por el aceite que habíamos encontrado en una de las cajas, se deslizaron sobre mis caderas y nalgas, masajeando y apretando con firmeza. Sentí una palmada resonar en mi piel, seguida de un cosquilleo ardiente que me hizo gemir.
Cada rincón de la casa se convirtió en un testigo silencioso de nuestra pasión desbordada. En la cocina, me apoyó contra la isla central, sus labios trazando un camino de fuego desde mi cuello hasta mis pechos, mordisqueando suavemente los pezones hasta que mis gemidos llenaron el espacio vacío. Sus dedos continuaron su recorrido, encontrando nuevamente mi clítoris y jugueteando con él hasta que mi cuerpo se arqueó en un espasmo de placer.
Nos movimos al comedor, donde el suelo desnudo fue nuestro escenario. Me tomó por las caderas, sus dedos hundiéndose en mi piel mientras entraba en mí con una fuerza que me dejó sin aliento. Cada embestida era una ola de calor que recorría mi cuerpo, y mis uñas se clavaron en sus hombros, marcando su piel en un reflejo de nuestra necesidad compartida.
En el baño principal, aún sin terminar, el vapor del agua caliente que habíamos hecho correr se mezcló con nuestro sudor. Nos deslizamos al suelo, cubiertos de aceite, nuestros cuerpos resbalando y deslizándose el uno sobre el otro. Sus manos encontraron cada rincón de mi cuerpo, cada curva, cada punto sensible. Me levantó y me giró, mi pecho contra la fría baldosa mientras sus dedos y lengua encontraban nuevamente mi clítoris, alternando entre mordiscos suaves y succiones que me hacían gritar de placer.
Finalmente, en la habitación principal, me tumbó sobre el colchón desnudo que había sido traído para las primeras noches en la casa. Con un movimiento rápido, me giró y sus manos recorrieron mi espalda, bajando hasta mis nalgas donde dejó una serie de palmadas rápidas que resonaron en el espacio vacío. El calor de las nalgadas se mezcló con el aceite que aún cubría nuestros cuerpos, y sentí cómo la intensidad de sus caricias me llevaba al borde.
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LOS DUARTE :EL ORIGEN #1
Teen FictionLaura nunca imaginó que un giro del destino la arrastraría al oscuro mundo de los Duarte, donde deseo y peligro se entrelazan. En un juego sin reglas, ella deberá enfrentarse a secretos profundos y pasiones prohibidas... ¿Será capaz de encontrar la...