🌷
Recuerdos del pasado Laura
Mi corazón latía con fuerza, cada pulsación resonando en mis oídos como un tamborileo ensordecedor. Sentía cómo el miedo se arremolinaba en mi pecho, helándome la sangre, mientras los pasos resonaban cada vez más cerca, quebrando la inquietud de la noche. Las sombras danzaban bajo la luz tenue de la luna, alargándose y encogiéndose en un macabro juego de escondite.
¿Quién podría ser? ¿Atlas, con su mirada severa y fría, o Elara, con su sonrisa pérfida y letal? Cada paso acercándose era una amenaza, una promesa de dolor. Me giré lentamente, mis músculos tensos y listos para cualquier eventualidad. Un suspiro involuntario se escapó de mis labios cuando la figura emergió de las sombras, revelando que no se trataba de ninguno de ellos.
Era un hombre, de rostro curtido y ojos cansados, con la ropa raída y sucia por el polvo del camino. Se arrodilló frente a mí, sus movimientos lentos y deliberados, como si temiera asustarme más de lo que ya estaba.
-Esa herida no se ve del todo bien - dijo, su voz ronca y grave, llena de una preocupación que parecía sincera. -Puedo ayudarte.
Por un instante, la duda me atravesó. No conocía a este hombre, y la desconfianza era una compañera constante en estos tiempos oscuros. Pero había algo en su mirada, una chispa de bondad que me hizo querer creer en él, aunque solo fuera por un momento.
Mi corazón latía con fuerza, una combinación de temor y anticipación mientras avanzaba por las estrechas calles junto al enigmático extraño. Cada paso que dábamos en el pavimento mojado resonaba en el silencio de la noche, y la humedad del ambiente se filtraba en mis pies descalzos, haciéndome sentir más vulnerable y expuesta que nunca.
Llegamos a un lugar llamado el Hotel Occidente se alzaba imponente ante nosotros, su fachada oscura y misteriosa parecía susurrar promesas de secretos ocultos y experiencias inimaginables. A medida que nos acercábamos, el bullicio del exterior dio paso a un silencio expectante, como si el edificio estuviera conteniendo la respiración, aguardando nuestra llegada.
El vestíbulo estaba envuelto en una penumbra suave, apenas rota por lámparas de mesa que proyectaban sombras caprichosas en las paredes. El aire estaba cargado de un perfume embriagador, una mezcla de incienso y algo dulce que no pude identificar. Las alfombras, gruesas y mullidas, amortiguaban mis pasos, dándome la sensación de caminar sobre una nube.
A medida que avanzaba, las mujeres caminaban desnudas con una naturalidad que me dejó boquiabierta. Sus cuerpos, desprovistos de cualquier inhibición, parecían moverse al ritmo de una música silenciosa que sólo ellas podían escuchar. Era un mundo que nunca había visto, donde las normas sociales parecían haber sido dejadas de lado en favor de la libertad y la expresión sin restricciones.
Finalmente, me condujo a una habitación apartada del bullicio, donde el silencio reinaba y la atmósfera era cargada de tensión y expectación. Sus ojos oscuros me miraban con intensidad, como si pudieran leer cada pensamiento que cruzaba por mi mente. Y cuando su voz resonó en el aire, revelando su nombre con una solemnidad casi sagrada, supe que este encuentro cambiaría mi destino para siempre.
-Me llamo Dimitri -susurró, y su nombre se deslizó entre nosotros como un hechizo-. Y tú, ¿cómo te llamas?
Me encontré atrapada en sus ojos penetrantes, intentando descifrar el enigma que ocultaban. Sus palabras resonaban en el aire cargado de electricidad, envolviéndome en una atmósfera de misterio y seducción que me dejaba sin aliento. Cuando me preguntó por mi nombre, vacilé por un momento. No quería revelar mi identidad en un lugar tan desconocido y cargado de misterio.
ESTÁS LEYENDO
LOS DUARTE :EL ORIGEN #1
Ficção AdolescenteLaura nunca imaginó que un giro del destino la arrastraría al oscuro mundo de los Duarte, donde deseo y peligro se entrelazan. En un juego sin reglas, ella deberá enfrentarse a secretos profundos y pasiones prohibidas... ¿Será capaz de encontrar la...
