Cap 48. El camino para tomar una decisión

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Pov de Toji

— ¡¡Maldito bastardo!! ¡¡Eres un loco!! — dijo mientras me manoteaba sin que me provocara ni la más minúscula molestia— Y tú Mine ¡¡¡en que carajos piensas!!! Seguir a este lunático a una pelea contra Satoru Gojo ¡¡¡están mal de la cabeza!!!

La madre Mine no se tomó nada bien nuestra pequeña experiencia en combate, y mientras tanto Koemi intentaba calmarla sin éxito.

Ya que llevábamos algunas semanas con Megumi y Tsumiki en la casa, a Mine se le ocurrió que sería buena idea llevarlos con sus hermanos para que hicieran nuevos amigos, y se adaptaran un poco más a estar con nosotros.

El que ella hubiera hecho las paces con Hakuda, nos facilitó mucho la vida. Ahora los Inumaki podían ir al clan Kamo para este tipo de cosas.

M: — Mamá, estamos bien, no nos pasó nada — estaba apenada

J: — Tú pedazo de animal — me señaló — ¿por qué mierda involucraste a Mine con los Gojo? Pues no que tanto  amor le tienes — me gritó su madre

T: — dejé de estar jodiendo, ya le dije que las cosas se salieron de control

K: — Jun tranquila. Mine tiene razón, ellos están bien, si hay problemas ya pensarán en algo, los dos son muy fuertes

J: — sí claro — ironizó — son muy fuertes, pero muy estupidos también. Encima ahora quieren jugar a la casita y se llevaron a esos niños entre las patas, por sus tonterías

La discusión fue para largo, al final fue hora de la comida y sus ánimos de joder se calmaron. Al menos en lo que respecta sobre ese tema, porque encontró otra manera de meter su ponzoña.

J: — te ves incómodo Zenin — hablaba sin apartar su atención de su propia comida

Todos en la mesa voltearon a mirarme.

T: — sí, esta sopa de rábano es una porquería — lo dije a sabiendas que, de todo lo que estaba en la mesa fue lo único que ella hizo

Vi como todos los niños contenían la risa, unos con menos esfuerzo que otros.

J: — ¿sabías qué en el clan Kamo esta sopa forma parte de una tradición bastante añeja? Se le da de comer a los hombres... cuando su mujer queda en cinta

Por una milésima de segundo logró desubicarme un poco. Me di cuenta de sus intenciones, porque logró descolocar aún más a Mine y Koemi.

Y: — ¿¡es en serio!? — Yoko se asombró

K: — ¿¡Mine estás embarazada!?— dijo Koemi con alegría

M: — ¡Mamá! — estaba enojada

J: — oh Mine cielo. No te enojes, se la preparé para que se acostumbre al sabor. No vaya a ser que cuando si sea la de verdad, se le ocurra soltar semejante comentario — se expresó de forma intrigante

K: — Jun no los presiones. Los hijos son una bendición, llegan a su tiempo

J: — sí claro, cuando hay amor — su expresión se volvió de amargura

Me reí ligeramente — ¿usted me va a hablar a mí de hijos hechos con amor?

Y: — Tsss incómodo

K: — ¡Yoko!      M: — ¡Toji!

Kill me please Donde viven las historias. Descúbrelo ahora