59. No mueras por él

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Pov de Mine

Estaba un poco temerosa, pero muy intrigada — Hola, eres

— Soy Ryota Kamo, soy tu predecesor, yo tenía el fuego lila antes que tú. Estaba esperando que vinieras a contactarme — dijo interrumpiéndome con una voz tranquila

— ¿ya sabías qué vendría?

— sí, pero empecemos desde el principio, sé que tienes muchas dudas — me sonrió

— claro ¿qué sabes sobre el fuego? ¿Qué fue lo qué ocurrió aquella vez qué casi moría? ¿Fuiste tú el que me habló? Y — hable rápido y me volvió a interrumpir

— wow wow, vamos por partes... amm, sí, fui yo el que habló contigo cuando estabas muriendo, ¿Hiiro sabes lo qué es el fuego lila?

— un vínculo

— exactamente, es un vínculo que puedes estirar y compartir con otros. Eso es lo que te ha permitido observar, controlar y compartir recuerdos, pensamientos y sentimientos. — se estiró el brazo poniéndose cómodo— También es un vínculo que está muy arraigado a tu propia alma, por eso cuando te encuentras en peligro, adquiere potencia y se vuelve destructivo... Estás son cosas que ya sabes pero aún no sabes sobre su origen cierto.

— no, cuando estaba muriendo vi las memorias... pero no entendía lo qué sucedía, creo que sigo sin entender

— empezaré desde el principio. Hiiro, el fuego lila es un poder sumamente ancestral. Antes de la era Kofun nuestro poder tenía su propio clan. Una riña entre clanes fue lo que desencadenó nuestra caída, cuando asesinaron a nuestro jefe, y para librarnos de la extinción, nos dejamos fusionar con el clan Kamo. Fueron ellos los que nos dieron la victoria, a cambio, perdimos nuestra identidad y nos volvimos Kamo. Cuando la conmoción pasó fuimos esclavizados y rechazados por mucho tiempo, hasta que nació un niño con el fuego lila, era nuestra oportunidad de obtener independencia del los Kamo y ellos lo maldijeron

— ¿por qué? Fue... ¿para seguir subyugandolos?

— éramos fuerza de trabajo que no querían perder, y después del trato que nos dieron, era claro que temían una venganza. El portador del fuego lila quedó marcado para siempre, como una maldición de muerte. Por muchos medios se intentó revocar lo que habían hecho, y solo consiguieron asegurar la reencarnación del alma de ese niño. No querían que tomáramos más logros, y masacraron a nuestro pueblo, nos erradicaron, pero cuando tomaron esa medida ya era tarde. Ya había muchos mestizos, y no pudieron seguirle la pista a todos, así sobrevivieron los genes que mantendrían vivo al fuego lila.

— ese bebé murió y reencarnó múltiples veces hasta llegar a nosotros — dije algo horrorizada

— así es, en cada reencarnación, nuestros seres queridos siempre han intentado deshacer la maldición, con cada intento algunos han fallado y otros nos han conseguido un poco más de tiempo de vida, es por eso que no todos hemos muerto siendo tan niños

— ¿por eso yo he llegado tan lejos?

— No, tú eres una anomalía, una en la que... en parte yo colaboré

— ¿tú?

— Hiiro, yo viví en este mundo hace casi noventa años. Como tú, también nací en el clan Kamo, pero tuve la fortuna de descubrir que era portador del fuego lila solo en presencia de mis padres. Ocultamos mi técnica ritual para evitar problemas. Pero un día uno de los jefes se molestó con mi padre, la verdad ni siquiera sabía cual era el asunto, solo vi que tenía intenciones de matarlo y me metí a defenderlo. Peleé con ese jefe arrogante, me dio con su katana y entonces el fuego lila salió de mí sin que lo pensara o pudiera hacer algo para contenerlo, derritió el acero y quemó mi herida cerrándola en segundos

Kill me pleaseHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora