56. Despedida del clan Zenin

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Parte del capítulo tiene contenido +18 (exhibicionismo, vouyerismo)  , se avisará la parte con esta temática con "⚠️" dando inicio y "⭕️" marcando el final
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Pov de Mine

Estábamos en medio de todos esos hombres que nos veían con cara de poker. Toji puso sus dedos en mi barbilla y levantó mi rostro para que lo mirara. Luego comenzó a desatar del medio la bata que llevaba puesta, la abrió y poniendo las manos en mis hombros la deslizó para que me quedara con aquel diminuto traje blanco que era más como un bikini con algunos trozos de tela traslúcida que le hacían caída a los lados, Toji llevaba dos esclavas gruesas de oro blanco que me puso en cada mano.

Se sentó en una silla que estaba a un par de metros donde estábamos parados y yo debía ir de rodillas hasta sus pies. Cuando finalmente estuve donde debía, tenía que recitar el discurso más misógino que me habían hecho aprender, en el que básicamente juraba que le serviría para siempre como una esclava y jamás haría nada contra él o su voluntad. Pero esta humillación apenas estaba empezando.

Cundo termine de recitar ese discurso, bese la mano de Toji y el se levantó de la silla y me levantó junto con el. Mi corazón estaba por salirse juro que sentía que en cualquier momento me daría un infarto.

⚠️

Toji me giró de tal manera que quede dándole la espalda, solo para ver que donde estábamos parados anteriormente había una cama puesta.

Me llevo hasta allá y me giro para quedarnos viendo otra vez. Me beso, se acercó a mi oído y me dijo en un susurro

- no estes nerviosa, no te van a ver -

Apenas iba a preguntarle a qué se refería y me tapó la boca, me empujó hacia la cama y comenzó a besarme con más intensidad. Yo no sé a qué se refería Toji si Tsuga me dijo que todos iban a estar ahí para vernos, también me advirtió tajantemente que no se me ocurriera mirar a nadie más que a Toji, pues tenían la creencia de que a quien mirara mientras lo estuviéramos haciendo sería con quien traicionaría a mi esposo en un futuro. Los Zenin estaban desquiciados, para ellos esto era una prueba de virilidad para Toji y una de fidelidad para mí.

Toji comenzó a manosearme por encima de la ropa, metía sus manos por debajo pero sin quitármela, ¿a esto se refería con que nadie me iba a ver?

El se quitó su haori y luego la yukata

- tócame - me sentencio con firmeza, lo hice de inmediato y el continuo besándome

Tomó una de mis piernas y la subió a su cadera, eso hizo que mi pelvis quedara estampada contra su miembro, di un salto del asombro y a mi alrededor salieron unas ligeras llamaradas, escuche como los de alrededor se asustaron un poco y retrocedieron, a Toji se le escapó una sonrisa con la que pretendía mitigar las carcajadas que estaban luchando por salir de su boca, sentí toda mi piel enrojecerse de la vergüenza.

Se me acercó al oído, lo que hizo que la presión de su pelvis con la mía fuera más profunda y comenzó a mojarme

- me estás decepcionado, después de tantos años y con todo lo que te he enseñado todavía no te controlas - me dijo burlesco y comenzó a moverse en mi zona

Se sentía fantástico, pero no podía disfrutarlo por el contexto en el que estábamos, pero se sentía delicioso, pero la gente nos miraba, no quería que me escucharan jadear maldita sea pero se movía tan bien, y encima mi fuego estaba como loco quería salir por cada poro de mi piel. Vi como Toji me veía algo divertido, detuvo su movimiento y metió dos dedos en mi interior, cerré los ojos de golpe y comenzó a moverlos, me tomó del cuello y comenzó a asfixiarme, perdí la cabeza cuando toco mi punto más sensible y se concentró en el

- ah - se escapó de mi boca y de nuevo las llamaradas salieron por segundos

Saco sus dedos e hizo a un lado la parte baja del traje, me penetró de golpe y con su enorme cuerpo que estaba encima mío parecía cubrirme. Estaba muy pegado a mí y sus brazos a cada lado mío, y podía esconder mi cara entre su cuello. Lo único que quedaba a la vista eran mis piernas al lado de sus caderas.

Comenzó a hacerlo al ritmo que sabía que me gustaba, rápido pero no demasiado y se movía de tal forma en la que por momentos su cuerpo rozaba mi clítoris. De apoco iba subiendo la velocidad y estaba en mi punto, comencé a apretarlo más y no pude evitar comenzar a gemir sin control, mis labios estaban rojos de tanto morderlos para evitar hacer ruidos pero ya me era imposible

- ah, to - me tapó la boca de golpe y se acercó a mi oído

- esta bien que lo estes disfrutando pero recuerda que aquí me debes respeto aunque estes en estas situaciones-

Me dio una estocada profunda, me destapó la boca y me corrí gimiendo sonoramente

Pasó un poco más y luego el sé corrió dentro de mí y entonces oficialmente estábamos casados frente al clan Zenin

⭕️

Llegó el momento de irnos y la verdad, ganas de volver no tenía. Tomamos nuestras maletas a los niños y nos despedimos de Tsuga, de Naobito y del malcriado de su hijo

- Tsuga, hace un rato me encontré al comerciante de ropa, me dijo que los pedidos de tú señor estaban listos y los subí a su habitación - le dije justo antes de irme

- Muchas gracias Mine, serás una magnífica esposa -  me dijo con su tono de amargada

Fueron las últimas palabras que escuché antes de irme y emprendimos camino a Denenchofu, mis hijos, mi esposo y yo.

Narrador

Después de que Mine se fuera del clan, Tsuga volvía a su vida de siempre sin permisos especiales ni para hablar. Subió a su habitación a acomodar las ropas que la esposa de Toji Zenin le dijo que dejó ahí.

Mientras doblaba toda esa ropa oscura una por una le llamó la atención algo que sobre salía entre todo, al tomar esa tela clara se dio cuenta de que era la yukata que Mine le había ofrecido en regalo anteriormente. La primera reacción de Tsuga fue el enfado, pero luego miró la prenda con algo de ternura y nostalgia y la doblo junto a la demás ropa.

A la mañana siguiente se armó de valor y se puso la yukata rosa, Naobito que estaba tan sumido en sus asuntos no lo notó de inmediato, y solo se dio cuenta hasta que levantó la vista para pedirle que le pasara el azúcar para su café

- aquí tienes - le dijo ella dándole el pequeño tarro

- Tsuga... ¿qué traes, puesto? -

- ¿mm?, pues esto estaba en la ropa que tú pediste para mí -

- yo no escogí eso -

- A mi también se me hizo raro, creí qué tal vez querías un cambio, supongo que el comerciante se habrá equivocado, me lo quitaré ahora mismo si te molesta - se levanto de la mesa de inmediato y Naobito la detuvo de su caminar con su hablar

- Tsuga... déjatelo, te ves mejor así - le dijo en un tono bastante seco

Ella soltó una muy ligera sonrisa, casi imperceptible, pero era más de lo que había sonreído por si misma desde hace ya muchos años.

Kill me please Donde viven las historias. Descúbrelo ahora