55. Boda Zenin

68 6 0
                                        


Pov de Mine

— entonces eso pasó — dijo Toji con seriedad mientras nos abrazábamos acostados en la cama

— por favor no vayas a hacer un pleito

— no vale la pena, siempre ha sido un desquiciado, ¿a Megumi le pegó?

— no, solo me dijo a mí que la próxima vez no interviniera

— hiciste bien en meterte Mine. Si vuelves a ver una situación así intervén. Di que yo te di la orden, y no te preocupes, me encargaré de lo que haga falta

— sí, Toji

— solo una semana más ¿eh? — me sonrió

— estoy agotada, ser una esposa aquí es muy cansado. No puedo creer que vaya a decir esto pero, creo que preferiría estar con los Kamo

— sí, yo también

Se escuchó que tocaron la puerta de nuestra habitación.

Tg: —Toji, tu hermano quiere que bajes a verlo

T: — sí, ya voy — estaba hastiado

M: — te espero aquí

Vi como se fue. Era ya de noche y me quedé dormida esperándolo.

A la mañana siguiente me desperté bastante temprano, como era mi deber. Al abrir los ojos vi a Toji dormido al lado mío. Supongo que llegó cuando ya estaba dormida.

No puedo creer que se vea tan bien durmiendo, me dan ganas de acariciarle todo el torso, pero no lo quiero despertar.

Me vestí y me bajé a la cocina con Tsuga. Estando allí me dijo que la boda se adelantaría un par de días, y eso me daba mucha emoción, porque así ya no tendría que estar tanto tiempo allí.

Dijo que hoy me explicaría todo sobre la ceremonia a detalle, y repasaríamos lo más importante un día antes.

Me da pánico, pues ya había visto sus rituales tan extraños para casarse. Creo que mil veces preferiría tomarme la sangre de Toji otra vez.

Después de desayunar y de que los hombres se fueron, la casa quedó sola para Tsuga, los niños y yo. Me hizo esperar en la sala, y luego bajó con una caja de madera mediana.

Dentro de ella había cosas de su compromiso y su boda con Naobito, y bingo, vi algo que me ayudaría a darle un poco de dulce a la amargada vida de Tsuga.

Era una foto de ellos cuando apenas se habían comprometido, tenía una yukata parecida a las que Toji me escogió, solo que la de ella era más conservadora, las mías están un poco escotadas.

— ¿quién escogía su ropa antes de casarse?

— yo, asesorada por mi madre claro

— oh ya veo, el color rosa le sienta muy bien

— cuando era joven tal vez

— ese tipo de cosas nunca se pierden

— sí, pero a mi señor le gustan los colores oscuros

— ¿y a usted?

— a mí me gusta lo que a él le guste. Creí haberte dejado en claro que esa debe ser tu mentalidad como mujer

— lo siento, ya no preguntaré tonterías — me reí un poco

Continuó explicándome todo, el significado de cada cosa, los simbolismos, el protocolo y ahí fue donde entramos en discusión.

— pero yo no quiero hacer eso

— serás tan tonta, no es de que quieras, tienes qué. ¿Quieres humillar a tu marido? ¿Qué la gente comience a sacar conjeturas del porqué no lo hiciste?

Kill me please Donde viven las historias. Descúbrelo ahora