76. Cotidiano

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Pov de Mine

Llegar a un acuerdo con los Kamo no fue fácil. De hecho, estoy bastante segura que la única razón por la que nos dejaron ir de ahí con Hideki, fue solo por que Toji les dio una paliza a toda su guardia en esa demostración en el clan Zenin.

La condición era sencilla, Hideki quedaría bajo nuestra tutela hasta que cumpliera dieciocho años, luego de eso él decidiría si unirse al clan por completo o no.

Al final ese matrimonio con los Zenin sí nos ayudó, pues como Hideki ahora pasaba a ser nuestro protegido, y el acuerdo entre clanes establecía que nuestros hijos estaban en servicio tanto de los Kamo como de los Zenin, Hideki también tenía responsabilidades con ambos. Naobito curiosamente no se opuso en ayudar a presionar a los jefes Kamo para llegar a ese acuerdo.

Así que un par de meses después del nacimiento de Haku, regresamos a nuestro hogar en Yokohama.

Continuamos con nuestra vida dónde la dejamos. Tuvimos que pedir un permiso especial a la escuela de los niños, para que los dejarán reintegrarse tras cuatro meses de ausencia. Afortunadamente a las maestras se les cae la baba cuando ven a Toji, y los maestros tiemblan peor que gelatinas con él, así que difícilmente le dicen que no.

Matriculamos también a Hideki. Él se sentía bastante inseguro, ya que nunca había ido a una escuela, más bien Hakuda le enseñaba todo lo que debía saber. Así que estar rodeado de otros niños y gente diferente que le enseñarían cosas distintas, lo ponía nervioso. Ayudó bastante el hecho de que estuviera en el mismo salón que Megumi.

Nuestra vida siguió su curso, y pasados cuatro meses después del parto, volví a entrenar con Toji y los muchachos.

Pov de Toji

Hideki sin lugar a duda fue lo mejor que le pudo haber pasado a mis oídos. Era un mocoso muy cortés, bastante diplomático. Gracias a él, la bola de salvajes que tenemos por hijos habían reducido sus peleas notablemente.

Creo que hasta ahora me doy cuenta de que a Magumi le hacía falta un chico de su edad, para convivir.

Algo fue seguro desde el momento en que llegamos de nuevo a Yokohama, y es que esta casa ya nos quedaba bastante pequeña. Nos mudamos a Tokio pensando en la escuela de los mocosos, pero encontrar un lugar con el espacio necesario era un gasto importante.

Me sorprendió que Mine propusiera usar el fuego para conseguirlo, claro que no me opuse. Terminamos viviendo en el distrito de Ginza, en una casa lujosa que Mine escogió por tener diez habitaciones.

Ella pasaba la mayor parte del tiempo con el bebé, y entre eso y mi trabajo, tuvimos que contratar ayuda para las labores domésticas.

Yo creí que al ponerle servidumbre a Mine, ya no tendría que hacer tanto trabajo, pero incluso entre ella y yo, cuidar de un bebé y cinco engendros era agotador.

Verla volver a entrenar era lo que me hacía falta para saber que todo había vuelto a la normalidad. Me gustó pelear juntos después de tanto tiempo. Necesitaba que todo volviera a ser como antes.

En la mañana, después de acompañar a los mocosos a tomar el bus escolar, corrí directo a casa y le pedí a las dos sirvientas que se fueran. Me dirigí al patio, me quedé viendo como dormía al bebé, se puso de pie y se dio la vuelta. Se asombró un poco de verme ahí.

— ¡Toji!, me asustaste

— upss... ¿lo vas a llevar a su cuna?

— mhu — subió hasta nuestra alcoba y acostó al niño.

— qué bien que ya lo dormiste — la tomé por la espalda y comencé a besarle el cuello

Kill me please Donde viven las historias. Descúbrelo ahora