Pov Asa.
El sol apenas despuntaba cuando escuché un golpecito suave en la puerta de mi habitación. Todavía medio dormida, me arrastré hacia la puerta y la abrí, encontrándome con Canny al otro lado. Estaba apoyada contra el marco, su ropa de entrenamiento ajustada a su figura atlética, y una sonrisa que mezclaba diversión y algo que no supe descifrar del todo.
—Buenos días, dormilona. ¿Lista para sudar un poco conmigo? —dijo con un tono despreocupado, pero sus ojos me recorrieron de arriba abajo rápidamente.
Aún con la mente nublada, me llevé una mano al cabello para intentar ordenarlo.
—¿Entrenar a estas horas? ¿Es una invitación o una tortura? —respondí con un bostezo.
Ella se rió, ese sonido suave pero genuino que hacía que mi pecho se apretara.
—Un poco de ambas. Pero si no puedes con esto, Asa, no sé cómo sobrevivirás al resto del día.
La miré, entre divertida y desafiada.
—Dame cinco minutos y te demuestro que puedo seguirte el ritmo.
El aire fresco de la mañana nos recibió cuando llegamos al pequeño gimnasio improvisado. Canny comenzó con un ligero calentamiento, sus movimientos gráciles y eficientes, mientras yo intentaba no distraerme demasiado observándola.
—Entonces, ¿siempre haces esto? —pregunté mientras me estiraba, intentando parecer casual.
—Claro. Me gusta empezar el día sintiéndome invencible —respondió con una sonrisa, poniéndose en posición para unas flexiones. Mientras bajaba y subía, sus músculos se marcaban bajo la luz tenue del amanecer, y me costó no quedarme mirando más de lo necesario.
Ella levantó la vista justo a tiempo para atraparme.
—¿Disfrutando del espectáculo, Asa? —preguntó con un tono burlón, sin dejar de hacer flexiones.
Me sonrojé, pero no iba a dejar que tuviera la última palabra.
—Tal vez. Aunque no es como si tú no estuvieras mirando antes —le devolví, cruzándome de brazos con una sonrisa de suficiencia.
Canny detuvo su ejercicio y se sentó en el suelo, limpiándose el sudor de la frente.
—¿Ah, sí? Bueno, no puedo negar que tienes buen material. Aunque me sorprende que aún puedas hablar con todo lo que te hago hacer.
—Oh, ¿esto? —dije, señalando el circuito que llevábamos—. Pensé que era el calentamiento.
Ella se echó a reír, esa risa franca que siempre parecía desarmarme.
—Entonces démonos prisa, porque el verdadero entrenamiento empieza ahora.
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Pasamos a un circuito más intenso, y cada vez que me veía forzada a esforzarme más, Canny estaba allí, retándome con comentarios que lograban que quisiera demostrarle que podía seguirle el ritmo.
—¿Te estás cansando ya, Asa? —preguntó mientras corríamos juntas en la pista.
—Ni de broma. ¿Estás segura de que puedes seguir tú? —respondí, jadeando apenas, aunque mi cuerpo empezaba a sentir el esfuerzo.
—Vaya, esa boca tuya… Me gusta —dijo con una sonrisa peligrosa, acelerando el paso.
En algún momento, terminamos con una sesión de sparring. Ambas estábamos cubiertas de sudor, nuestros cuerpos tensos por el esfuerzo, y las distancias entre nosotras parecían cada vez más pequeñas.
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Te Quiero a Ti (GiP)
FanfictionEn el desafiante trayecto hacia el debut, Asa y Ahyeon comienzan a notar que lo que sienten por Chiquita supera los límites de la simple amistad. Mientras ambas intentan encontrar la manera de ganarse su corazón, Chiquita empieza a descubrir que su...
