La fiesta de cumpleaños de Canny había sido maravillosa. Había regalos, risas, abrazos, y una atmósfera llena de cariño. Las chicas, su familia, sus madres, sus hermanitos, todos se habían ido ya, y la casa estaba mucho más tranquila. Jennie y Lisa, acompañadas de los niños, se fueron a un hotel donde se quedarían a descansar, y Canny había prometido que mañana saldríamos todas a pasear. Todo había sido perfecto, pero ahora estábamos solas, Canny y yo.
Después de ayudar a recoger el desorden, las demás chicas se retiraron a sus habitaciones, y nosotras nos dirigimos a la de Canny. La habitación estaba, como siempre, decorada con detalles personales de ambas: fotos, libros, pequeños recuerdos, y algo más, como la presencia de mi ropa y cosas en los cajones. Sentía que me estaba integrando más en su vida cada día, y eso me llenaba de una felicidad tranquila.
Canny se dejó caer en la cama mientras yo me quitaba los zapatos, sintiéndome un poco más cansada de lo que pensaba. Miré a Canny, que ya estaba levantándose y dirigiéndose al baño. Empezó a quitarse la camiseta, luego sus pantalones, quedando solo con su ropa interior, y me quedé allí, mirando, incapaz de apartar la vista.
Mis pensamientos comenzaron a volverse caóticos. Canny se movía con esa gracia natural que tenía, tan segura de sí misma, tan... hermosa. La deseaba, mucho más de lo que había querido admitir hasta ahora, pero no estaba segura de si yo era suficiente para ella. ¿Y si no podía darle lo que esperaba? ¿Y si mis inseguridades arruinaban todo lo que habíamos construido?
Me mordí el labio, sintiendo la tensión entre nosotras. Ella se giró para darme una mirada divertida antes de entrar al baño.
—Voy a darme un baño rápido, ¿está bien? —me dijo, con una sonrisa ligera, casi como si nada estuviera pasando entre nosotras.
Yo asentí, pero mis pensamientos no dejaban de dar vueltas. A veces me sentía insegura de ser lo suficientemente buena para ella. Sentía que había tanto en Canny, en su vida, en su energía... y yo no estaba segura de si podía estar a la altura. Pero la verdad, también me atraía más de lo que estaba dispuesta a admitir. Cada vez que me miraba, el deseo crecía.
El sonido del agua comenzó a fluir, y mi mente se enredó aún más en las posibilidades. ¿Qué tal si simplemente dejaba que todo fluyera? Tal vez no necesitábamos forzar nada, tal vez no debía preocuparme tanto. Pero la idea de estar con ella, de compartir algo más, algo más profundo, me llenaba de una mezcla de deseo y ansiedad. ¿Sería tan fácil? ¿O la distancia entre nuestras inseguridades haría que todo fuera más complicado?
Al escuchar el agua correr, decidí acostarme en la cama mientras esperaba. Cerré los ojos por un momento, intentando calmar mi mente. Cuando abrí los ojos, Canny estaba de vuelta, con el cabello mojado, vestida con una camiseta amplia y unos boxers negros que resaltaban su figura de una manera tan casual, pero tan perfecta.
Me quedé allí, observándola. Cada movimiento suyo me hipnotizaba. Mi cuerpo respondía, pero mi mente aún dudaba. Mi corazón quería estar con ella, pero no quería hacer algo que ella no estuviera lista para vivir.
—¿Te... te sientes bien? —preguntó Canny, notando mi mirada fija sobre ella.
La miré, sintiendo cómo la tensión se apoderaba de mi cuerpo. No sabía si estaba preparada para dar el siguiente paso, pero no podía negar lo que sentía. No podía evitar el deseo.
—Sí, es solo que... —me mordí el labio y me senté en la cama, mirando al suelo por un segundo. — Es solo que... te deseo, Canny. Te deseo mucho, pero también tengo miedo. Miedo de que no sea suficiente para ti, de que no esté a la altura.
Canny se acercó a mí con esa mirada tranquila que siempre me tranquilizaba. Puso su mano sobre la mía, y su toque me hizo sentir más conectada con ella.
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Te Quiero a Ti (GiP)
FanfictionEn el desafiante trayecto hacia el debut, Asa y Ahyeon comienzan a notar que lo que sienten por Chiquita supera los límites de la simple amistad. Mientras ambas intentan encontrar la manera de ganarse su corazón, Chiquita empieza a descubrir que su...
