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Pov Canny.

Según yo, estoy teniendo un fantástico sueño donde estoy comiendo una hamburguesa gigante.

Es perfecta.

El pan es suave, la carne jugosa, el queso se derrite justo en el punto exacto… soy feliz, estoy en el cielo de las hamburguesas.

Pero de repente… siento algo mojado en mi cuello.

Frunzo el ceño y gruño.

Quiero seguir durmiendo, quiero seguir comiendo.

Intento ignorarlo, pero el cosquilleo baja por mi abdomen, una sensación extraña, caliente.

Y luego…

HUMEDAD.

Mi cuerpo reacciona al instante, mis ojos se abren de golpe, mi respiración se corta y un escalofrío me recorre la espalda.

—¡Mierda! —exclamo, parpadeando rápido mientras me incorporo de golpe.

Mi corazón late como loco y me toma un segundo procesar lo que está pasando.

Pero en cuanto lo hago… quiero morirme.

—¡ASA, NO JODAS!

Mi novia, mi dulce, adorable y supuestamente inocente novia, está entre mis piernas con la mirada más traviesa del mundo.

Su boca brilla con la evidencia de su crimen.

—Buenos días, amor. —me dice con voz seductora.

—¿¡Qué demonios estás haciendo!?

—Despertándote de una forma especial. —Se lame los labios lentamente, con la intención más descarada posible.

Mi cara explota en calor.

—¡Podías despertarme con besos como una persona normal!

—Esto también son besos.

—¡ASA!

Ella ríe y, sin darme tiempo de reaccionar, se sube sobre mí y me besa.

Sabe a mí.

Me estremezco, mi cerebro colapsa, mi cuerpo responde automáticamente.

Porque soy una maldita débil cuando se trata de Asa.

—Te amo, Chiquita. —susurra contra mis labios, con una voz que me desarma completamente.

Yo respiro profundo, intentando no sucumbir.

—Eres el diablo.

Ella sonríe y me da otro beso

Mientras con mi mano busco un condón en la mesa de noche, lo encuentro y me separo del beso para poder colocarlo, ella me observa durante cada movimiento

—  ¿Quieres montarme?

—  Si quiero... pero ayúdame ¿sí? – me dice con algo de pena.

— Tranquila amor, tu solo déjate llevar – hago que se levante un poco mientras posiciono mi miembro en su entrada y llevo mis manos a su cadera para ayudarla a bajar.

— Lento, no quiero lastimarte – ella empieza a bajar con mi ayuda y suelto un suspiro por la sensación, es muy estrecha.

—  ¡Ah! Así te sientes más grande – baja hasta que mi miembro está totalmente en ella, veo que hace una mueca de dolor – duele un poco

- Lo se amor es mientras te acostumbras – me levanto un poco y me dirijo a sus pechos – déjame te consiento mientras esperamos – me acerco su pezón y empiezo a pasar mi lengua por encima hasta que siento como se endurece, escucho los suspiros de Asa, sé que le gusta, en eso llevo mis manos a sus nalgas y las aprieto un poco.

Te Quiero a Ti (GiP) Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora