XXVI

472 33 12
                                        

Pov Canny.

El sonido ensordecedor de los fans gritando mi nombre aún resonaba en mis oídos cuando bajé del escenario. Mi cuerpo estaba cubierto de sudor, mi respiración era agitada y mi corazón latía con fuerza por la adrenalina del espectáculo. A pesar del agotamiento, una sonrisa ladina se dibujó en mis labios.

—¡Canny, Canny, Canny!

El rugido del público aún vibraba en el aire. Había crecido mucho en estos tres años, tanto en estatura como en presencia en el escenario. Ahora era más alta que Rami y Rora, lo que era motivo de bromas constantes entre las chicas. Además, mi imagen había evolucionado; mi cuerpo estaba más tonificado, mis facciones más marcadas y un piercing en la ceja me daba un aire de chica mala que contrastaba con mi personalidad juguetona.

Bajé la tarima con paso firme, sintiendo la adrenalina aún recorriendo mi cuerpo. Ruka me estaba esperando tras bastidores, apoyada contra la pared con los brazos cruzados y una sonrisa confiada.

—Arrasaste con el público —dijo con aprobación.

Me pasé la mano por la frente, quitándome el sudor, y le sonreí con chulería.

—Siempre lo hago, ¿no?

Ruka se rió.

—Eres insoportable, tonta.

Me reí entre dientes, pero mi mirada empezó a buscar instintivamente a mi novia. Mi sonrisa se desvaneció un poco al no encontrarla.

—¿Dónde está Asa? —pregunté con el ceño fruncido.

Ruka se encogió de hombros.

—Se fue hace unos minutos… y no se veía muy contenta.

Bufé con fastidio. Últimamente, Asa tenía cambios de humor raros. A veces estaba dulce y cariñosa, y otras parecía molesta sin motivo aparente.

—¿Otra vez? —murmuré, tomando una botella de agua y bebiendo un largo sorbo.

Ruka me observó con una mirada que no supe descifrar.

—Tal vez deberías hablar con ella después del concierto.

—Sí, sí, lo haré… —dije sin mucha prisa.

La verdad, el cansancio me estaba ganando. Después de tres años de giras y conciertos, había aprendido a priorizar mi energía. Y ahora, solo quería descansar un rato antes de subir al escenario por última vez.

—Te toca tu solo, Ruka. Ve y rómpela.

Ella sonrió y asintió antes de dirigirse al escenario.

Suspiré y caminé hacia mi camerino, sintiendo cómo mi cuerpo pedía un respiro. Sabía que algo pasaba con Asa, pero ahora no tenía la cabeza para pensar en eso. Lo hablaríamos después.

O eso creía.

.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.

Seguí recostada en el pequeño sofá del camerino, con una camisa cubriéndome el rostro para bloquear la luz. Mis músculos aún vibraban con la adrenalina del escenario, pero mi mente divagaba entre los recuerdos de estos últimos tres años. Mucho había cambiado.

Para empezar, Asa y Sooin dejaron de hablar. Fue un proceso lento, con Sooin insistiendo durante meses en que aún tenían algo especial, pero Asa finalmente le puso un punto final a su amistad. Fue un alivio para mí, aunque nunca lo dije en voz alta.

Luego estaba Rora… Dios, Dispatch tenía algo con ella. Casi cada dos meses la relacionaban con un chico diferente, lo cual era ridículo porque la mayoría de las veces ni siquiera los conocía en persona. Pero claro, eso no impedía que los rumores se esparcieran.

Te Quiero a Ti (GiP) Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora