Vestidas con ropa holgada, gorras y mascarillas para evitar ser reconocidas, Canny y Asa salieron apresuradas hacia el hospital. Ninguna quería perder más tiempo con suposiciones. Si había un bebé en camino, debían confirmarlo cuanto antes y asegurarse de que todo estuviera bien.
El trayecto hasta el hospital fue silencioso. Asa miraba por la ventana, con los ojos desenfocados, mientras Canny conducía con una mezcla de nerviosismo y emoción en su pecho. No sabía cómo sentirse del todo. Una parte de ella estaba aterrada, pero la otra no podía evitar la idea de que un pedacito de ambas creciera dentro de Asa.
Al llegar, fueron directamente a recepción, donde pidieron una consulta privada. Querían la prueba de sangre más precisa posible y, en caso de que el resultado fuera positivo, un chequeo completo para Asa. El hospital era discreto y estaban acostumbrados a recibir celebridades, así que las llevaron a una sala apartada donde esperaron en silencio.
Asa permanecía inquieta, con la mirada perdida en el suelo y las manos temblorosas. Canny notó su actitud distante y, con suavidad, tomó su mano para entrelazar sus dedos. Asa reaccionó apretando su mano con fuerza, como si necesitara sostenerse de algo tangible para no perderse en sus pensamientos.
—¿Qué pasa? —preguntó Canny con voz calmada.
Asa respiró hondo, sin atreverse a mirarla a los ojos.
—Sabes lo que pienso de los bebés... —su voz fue apenas un susurro.
Canny sintió un retorcijón en el pecho. Su agarre se tensó ligeramente.
—Sí... —respondió con un hilo de voz—. ¿Aún piensas igual?
Asa cerró los ojos por un momento antes de asentir.
—Sí... Canny, no sé cómo manejar esto... Yo... No quería hijos. Nunca lo he querido.
El corazón de Canny se rompió un poco más con esas palabras. Su mandíbula se tensó y su mano, que aún estaba entrelazada con la de Asa, comenzó a aflojarse hasta que terminó por soltarla. Se sintió fría de repente, como si un muro invisible se levantara entre ambas.
—Entonces... ¿No quieres tenerlo? —preguntó, aunque no estaba segura de querer escuchar la respuesta.
Asa la miró con lágrimas acumulándose en sus ojos. No respondió de inmediato. En su cabeza había un caos total. Por años había dicho que no quería hijos, que no se veía como madre, que su vida y su carrera eran su prioridad. Pero ahora, con la posibilidad real de estar embarazada, la idea de que había un pedacito de ella y Canny dentro de ella la hacía dudar. No sabía qué quería, solo sentía pánico.
—No lo sé... —murmuró con voz entrecortada—. Canny, no lo sé. Tengo miedo. Aún somos jóvenes... Estamos en la cima de nuestra carrera. Un bebé lo cambiaría todo...
Canny sintió un nudo en la garganta. Sabía que Asa tenía razón. Tener un bebé en ese momento sería complicado, pondría todo patas arriba, pero... ¿Eso significaba que debían deshacerse de él? ¿Eso significaba que Asa nunca llegaría a quererlo?
No respondió. Simplemente desvió la mirada y entrelazó sus propios dedos en su regazo, como si así pudiera contener el torbellino de emociones dentro de ella. La idea de que Asa no quisiera a su bebé, de que tal vez tuviera que elegir entre su hijo y la persona que amaba, la estaba destrozando.
El silencio entre ellas se volvió denso, incómodo, doloroso. El sonido de un reloj marcando los segundos en la pared parecía más fuerte de lo normal. Y entonces, una enfermera entró en la habitación con una carpeta en las manos.
—Señorita Asa —llamó, mirando a la joven con una sonrisa amable—. Ya tenemos sus resultados.
Las chicas ingresaron al consultorio de la doctora Park. Esta les indicó que se sentaran y, tras revisar los resultados, les confirmó la noticia: Asa estaba embarazada. Tenía mes y medio.
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Te Quiero a Ti (GiP)
FanfictionEn el desafiante trayecto hacia el debut, Asa y Ahyeon comienzan a notar que lo que sienten por Chiquita supera los límites de la simple amistad. Mientras ambas intentan encontrar la manera de ganarse su corazón, Chiquita empieza a descubrir que su...
