XXII

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Pov Asa.

Cerré la puerta con un portazo, dejando a Canny atrapada conmigo en la habitación.

Me crucé de brazos y la miré con seriedad, tratando de contener la irritación que hervía dentro de mí.

-Ahora sí, dime por qué diablos estabas diciendo que harías un trío con Rora.

Canny se encogió de hombros y soltó una risa nerviosa.

-Amor, no es lo que parece...

Levanté una ceja, completamente incrédula.

-¿Ah, no? Porque desde donde yo lo escuché, sonaba exactamente como que querías hacer un trío con Rora.

-No, no, claro que no. -Negó rápidamente con las manos, dando un paso hacia mí con esa maldita sonrisa suya que siempre intentaba suavizar las cosas-. Fue culpa de Ruka...

-¡¿Culpa de Ruka?! -Repetí, cruzándome de brazos.

Siempre era la misma historia. Cada vez que metía la pata, era culpa de Ruka, de Hope, del clima, de cualquier cosa menos de ella.

Canny suspiró y me miró con ojos de cachorro abandonado.

-Amor, mi cielo, mi universo, tú sabes que yo solo tengo ojos para ti.

Apreté los labios, pero mi corazón latió un poco más rápido. No, Asa, no caigas en su trampa.

-Asa, mi amor... -Dio otro paso, ahora a escasos centímetros de mí-. Te juro que yo solo estaba respondiendo la pregunta, fue un juego tonto. Yo jamás... jamás miraría a otra persona que no seas tú.

No respondí de inmediato, así que ella inclinó la cabeza, buscándome la mirada.

-¿Estás celosa?

Rodé los ojos.

-No es celos, es un simple hecho.

-¿Qué es un simple hecho? -Preguntó con voz curiosa, como si estuviera esperando que dijera exactamente lo que quería escuchar.

Di un paso más hacia ella y la miré directo a los ojos.

-Tú no vas a estar con ninguna otra mujer que no sea yo.

Los ojos de Canny brillaron con una emoción peligrosa.

-O sea que... me consideras completamente tuya.

-Porque lo eres.

Por un momento, su sonrisa se desvaneció.

Hubo un breve silencio, hasta que, sin previo aviso, me agarró de la cintura y me pegó contra ella.

-Si soy tuya, entonces dame un beso.

-Canny... -Advertí, pero ella solo me miró con una mezcla de desafío y ternura.

-¿No me amas?

¡Qué tramposa! Sabía perfectamente que estaba jugando sucio, manipulándome descaradamente.

Pero... era Canny.

Suspiré, fingiendo molestia, y me incliné un poco hasta que nuestros labios se encontraron.

El beso fue lento, profundo, cargado de promesas silenciosas.

Sentí cómo sus manos se aferraban a mi cintura, sujetándome como si temiera que me alejara.

Cuando nos separamos, Canny me miraba como si fuera la única persona en el mundo.

-Está bien, está bien... -Su voz salió algo ronca-. No quiero a nadie más que a ti.

Te Quiero a Ti (GiP) Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora