Una dama, una Lady, siempre debe dar una buena imagen.
Una Lady no muestra sus emociones en público.
No.
Nosotras somos la imagen de la serenidad.
Por eso antes de tomar el título nos dan "libertad" durante nuestros años universitarios.
Libertad no...
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Y justamente como le prometí a mi desastrosa mejor amiga, me encuentro frente a su espejo de cuerpo con un atuendo totalmente fuera de mi zona de confort, me siento como una extraña en mi propia piel, con una mini falda de mezclilla negra, un top tipo corsé , que resalta mis pechos haciéndolos lucir más grandes de lo que en realidad son y que se ajusta demasiado a mi figura, insistí en usar unas medias negras que cubran mis piernas, no me gusta lucir demasiado... fácil, las botas negras que me regalo en algún cumpleaños y que no las he usado realmente mucho porque el negro no es un color que me agrade quedan perfecta con este ridículo disfraz, por suerte tengo lazos del mismo color del top los cuales están adornando y cubriendo mis brazos, pero Mek tiene la delicadeza y la gentileza de darme una de sus enormes gabardinas de cuero, la uso abierta para que se vea que en realidad si tengo ropa debajo de ella, he atado mi cabello en una coleta alta, y mi querida amiga se ha encargado de maquillarme, con colores oscuros y un labial rojo sangre, incluso cambie mis uñas normalmente rosas pastel y lindas por unas más atrevidas y de color rojo, me coloca unos collares que tienen mini candados como eslabones, y me coloca de su perfume, definitivamente, cumplió su objetivo esta no soy yo.
Y no puedo decir que me guste, me siento sumamente incomoda, pero se lo prometí, se lo debo por todas las veces que la he dejado sola.
—Puedes estar tranquila, esta noche los Van De Laar no estarán presentes en el circo—Dice terminando de trenzar su segunda coleta alta, es hermosa y tiene una figura de ensueño, con un vestido negro de cuello alto y mangas largas estilizan su figura de manera espectacular, acompañada de sus lujosas botas naked wolf abrazan sus pantorrillas, como una segunda piel, y lo acompaña con una chamarra de cuero, corta, definitivamente su estilo, se ve impresionante y sé que Kian querrá quitarles los ojos a todos los que tengan el valor de verla.
—Como si no se fuesen a enterar—Murmuro, con un poco de fastidio, a lo que veo en el espejo— ¿No es demasiado? Esta no soy yo Mek—Pone los ojos en blanco, cruzando los brazos sobre su pecho.
—Esa es la idea Astrid, esta noche no tienes que ser la perra Van De Laar, esta noche eres libre, al menos una noche merecer ser libre— Lo pienso un poco y si lo vemos por ese lado, estoy de acuerdo, como una más de mi familia, tengo una imagen que cuidar, como la princesa de la familia hago mi papel y lo habría interpretado mejor de poder ejercer el ballet y que el bailar no me causara una tortura eterna y un dolor insoportable.
—Bien, supongo tienes razón, ¿Nos vamos? Tenemos mucha diversión por delante al parecer—Digo esto último con sarcasmo, pero Mek lo ignora, entrelaza su brazo con el mido y nos vamos a su flamante auto.
Cuando bajamos del auto la primera imagen que tengo es el claro cartel luminoso de entrada a lo que parecería un circo infantil, a lo lejos veo una carpa enorme de la cual salen luces multicolor, así como música a todo volumen, hay una gran multitud y también a lo lejos se puede escuchar el rugir de los motores, carreras clandestinas supongo, tomo la mano de Mek, no queriendo perderme en este mar de personas, mantengo la mirada baja para que nadie pueda reconocerme, tal vez no debí venir, no me gusta estar en un lugar tan aglomerado, es imposible evitar que me toquen, la música se hace más fuerte a medida que nos acercamos, sin embargo Mek me lleva a una carpa diferente, cuando cruzamos, me recibe la viva imagen del interior de un circo, las tenues luces de colores colgando de la carpa, la pista central con una gran rueda de metal, gradas alrededor, y la clásica tonada de un parque de atracciones.