Una dama, una Lady, siempre debe dar una buena imagen.
Una Lady no muestra sus emociones en público.
No.
Nosotras somos la imagen de la serenidad.
Por eso antes de tomar el título nos dan "libertad" durante nuestros años universitarios.
Libertad no...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Estoy sentado en una silla metálica, mis manos están restringidas en mi espalda con esposas, y mis pies sujetos a las patas de la silla por bridas, cuando balanceo mi cuerpo para intentar liberarme, me doy cuenta en que está pegada al suelo de concreto, bien mierda, mi cabeza duele, saco la lengua humedeciendo mis labios que están secos siseo al sentir el ardor, estos hijos de puta no me han dado un respiro, joder, por primera vez puedo decir que estoy jodidamente agotado, de las peleas y el maldito dolor, respiro con dificultad, seguramente tengo dos costillas rotas, o más, no lo sé pero joder respirar quema, escucho el rechinido de las bisagras al abrir una puerta, seguido de los pasos tranquilos de quien sea que me tiene aquí, no tengo tiempo para prepararme cuando soy azotado por un choque de agua helada, haciéndome atragantarme.
—Hora de despertar bebé Sokolov, tenemos algo de lo que hablar—Ese maldito hijo de puta, escucho su voz por encima de la corriente, cuando cesa no puedo impedir el toser, para sacar el agua que aspire, haciéndome quejarme a la vez por el dolor en mi abdomen.
Mieeeerda.
¿Astrid se tomaría realmente a mal el que asesine a su maldito hermano mayor? Estoy seguro que puede vivir con ello, levanto la cabeza para encontrarme con el bastardo, mi cabello cae sobre mi frente, y gotea por la ducha de hace unos minutos, mi respiración es irregular y pesada, aun trato de recuperar el oxígeno perdido, me sonríe, el hijo de puta me sonríe, y tengo tantas, tantas jodidas ganas de partirle su maldita cara ahora mismo.
—Bueno hola Sokolov—Dice con soltura y despreocupación— Esta vez lo cumpliré, veras le prometí a mi hermana hacerte la jodida vida imposible por atreverte a estar con ella, y lo había dejado pasar, estaba ocupado—Me rio interrumpiéndolo.
—Sí, follandote a su mejor amiga—Su mirada se endurece, si bueno a nadie le gusta que se metan con sus pertenencias y esa maldita mujer le pertenece a el— ¿Qué pensaría Astrid sobre eso? —Sonrió, la sangre cubre mis dientes.
—No es que le importe realmente son cosas que sabe pasarían, tarde o temprano—Se encoje de hombros y se sienta en una silla acolchada frente a mí—Solo lo diré una vez Sokolov, he tenido suficiente de tolerar idiotas por hoy—Coloca un cigarro entre sus labios y aspira—No quiero que la dejes sola—Habla mientras expulsa el humo—Jamás.
Frunzo el ceño ¿Qué mierda? Cuando me encontré con el esta tarde y tuvimos una pelea, la cual gano con trucos como era de esperarse creía que era una advertencia, un "Aléjate de mí princesa" una mierda así, no esto.
— ¿Qué pasa Van De Laar? ¿Ya me tomaste cariño? —Me burlo de él.
—Difícilmente—Dice por lo bajo—Hadeon Le Foix—Dice inclinándose hacia mí—Es una mierda peligrosa que deberías investigar— ¿El instructor de ballet? Ya lo he investigado no hay nada sospechoso, el tipo es patético, tiene deudas, un Lord de muy muy bajo nivel, lo único que lo hace sobresalir es su amistad cercana con la familia Van De Laar, más exactamente con la madre de mi hermoso ángel.