Astrid

7 1 0
                                        


Capítulo 29

~Da miedo, eso de encariñarse. ~

Sus ojos se entrecierran mientras me observa fijamente

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Sus ojos se entrecierran mientras me observa fijamente.

—Bien, explícalo—Ordena con su voz grave, mierda joder no debería haber sido tan descuidada, tan confiada, podría haberlo culpado.

¡Carajo!

El pánico el maldito pánico Astrid, ¿Otra vez? ¿Nuevamente dejaras que eso sea lo que te controle?

¿Pánico? ¿Miedo?

La voz en mi cabeza se burla de mí, de mi falta de control, de mi maldito corazón.

¿Por qué? ¿Por qué?

¡¿Por qué?!

Enamorada, encariñada, incluso apegada es ridículo, totalmente ridículo e inaceptable, pero aquí estoy de nuevo, arriesgando mi poca estabilidad emocional y mental a un maldito psicópata.

—No es nada realmente—Miento como método de defensa, pero abriste la boca hace unos segundos Astrid, claro que es algo, claro que estas siendo una maldita mentirosa de mierda, ya lo arruinaste, ahora enfréntalo.

—Claro—Pone los ojos en blanco, mostrándome su palma con mi sangre, mi maldita suciedad— Porque es muy normal que sangres ocasionalmente de las muñecas ¿No? —Muerdo el interior de mi mejilla, mientras encajo las uñas en mi muñeca derecha sintiendo la tibieza de la sangre correr por mis dedos—Deja de hacerte daño joder—Habla con firmeza y fuerza sobresaltándome, se acerca a mi nuevamente, demasiado rápido o tal vez yo soy demasiado lenta para alejarme e imponer distancia si ahora, no es como si hace unos minutos su polla estuviera adentro de mí, en este momento no lo necesito cerca.

Porque si lo hace no podre detenerme y si vuelve a ser suave conmigo como aquella vez en su habitación, o como cada día mientras me envía comida, cuando acepto ser mío sin dudarlo, o como ahora, que toma con la mayor suavidad que alguien lleno de ira como él puede hacerlo, observando lo que he ocultado de todos, y ahora aquí estoy, no solo desnuda en cuerpo si no en alma, frente a la maldita parca.

Y es cuando mi corazón me pregunta.

¿De verdad está mal caer?

Si.

Responde esa voz, esa desagradable voz que comenzó a escucharse desde que era demasiado pequeña, demasiado inocente para saber lo que era.

Pero yo ahora mismo digo no. No está, mal caer y tal vez me lo merezca, tal vez puedo ser feliz de verdad, tal vez alguien pueda elegirme.

—Puedo explicarlo—Un sollozo ahoga mi hablar y me desconozco, demasiado tiempo ocultando lo rota que estoy, pero ahora me encuentro aquí, desangrándome frente a él, el único que tal vez nunca podrá amarme, pero tal vez el único que podría aceptarme.

BEAUTIFUL MISTAKEDonde viven las historias. Descúbrelo ahora