Una dama, una Lady, siempre debe dar una buena imagen.
Una Lady no muestra sus emociones en público.
No.
Nosotras somos la imagen de la serenidad.
Por eso antes de tomar el título nos dan "libertad" durante nuestros años universitarios.
Libertad no...
⚠️Contenido sexual explicito en este capitulo, si no es de tu agrado leer este tipo de escenas puedes saltarlo⚠️
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Su lengua recorre el corte en mi labio haciéndome gruñir, el ardor se filtra en mis venas y se combina con el placer de tenerla así, para mí y que no hay modo en que esto vaya a cambiar en un futuro, mis manos abandonan la barra, y se posan en sus estrechas caderas acercándola más a mí, queriendo estar tan malditamente unido a ella, no puedo evitar apretar su delicado cuerpo, ella gime en mis labios, enviando una onda de energía peligrosa y oscura directamente a mi adolorida polla, mierda, debería detenerme ahora, si continuamos así, si avanzamos mas no habrá un freno para esto, para mí, para la maldita bestia adicta a Astrid.
Me alejo lo suficiente para poder hablar, y tomar oxigeno que ambos necesitamos, su respiración agitada me dice lo mucho que desea esto, y mierda ella lo desea, yo lo necesito.
—Si no nos detenemos ahora ángel, no puedo asegurar lo que será de ti después de esto—Pasa su lengua por sus labios tocando los míos en el proceso.
—Palabras, palabras Rage—Jadea—Mejor demuéstralo, dame lo que tengas, puedo soportarlo—Su maldita voz de sirena me hechiza, me envuelve en el manto de la lujuria y la perversión, ni siquiera trato de luchar contra ello, porque mierda yo necesito a esta mujer, la deseo desde la primera vez que la tuve entre mis manos, ella es una ninfa y yo el pobre imbécil que cayó en su encanto.
—Joder nena—Gruño escondiendo mi cabeza en su cuello, lamiendo la zona de su pulso haciéndola estremecer—Vas a arrepentirte de esto—Muerdo y succiono su tersa piel, asegurándome de dejar una marca visible—Y me importa una mierda.
Llevo mis manos acariciando su cuerpo hasta llegar al borde de su ridículo vestido, subiéndolo hasta sus caderas dejando sus jugosos muslos, y ese intento de ropa interior, me alejo para poder verla, su piel enrojecida por el calor que siente, su pecho sube y baja con rapidez, en la piel de su cadera ya comienzan a aparecer marcas amoratadas de mis dedos, al igual que en su cuello, deslizo mi mirada hambrienta por su cuerpo hasta la parte inferior, apenas cubierta por unas bragas, con mis dedos acaricio los listones, desde su cadera hasta el santo grial entre sus piernas, por supuesto que tendría que ser rosa, por supuesto que tenía que verse tan adorablemente tentadora.
Acaricio con más presión sobre la húmeda tela que no cubre nada, haciéndola gemir y removerse buscando más, retiro mi tacto para girarla sobre la barra, es tan bajita que cuando coloco su abdomen sobre la superficie fría sus piernas quedan colgando sin tocar el suelo, jadea y trata de girarse pero lo impido colocando mi mano izquierda sobre su espalda.
—Quédate así ángel—Ordeno—Quiero ver ese culo chocando contra mi mientras follo ese necesitado coñito—Muerdo mi labio al ver la obra maestra que tengo ante mí, sus muslos brillan con sus jugos, su culo cubierto por una insulsa tela de gasa con putas cerezas, haciéndola ver tan apetecible, no puedo evitarlo, mi mano derecha viaja a su trasero apretándolo con fuerza, un jadeo de dolor sale de ella, retiro mi mano de su espalda y la llevo a su necesitado centro, hago a un lado las tiras de sus bragas, y acaricio su clítoris en círculos perezosos, haciéndola gemir guturalmente, entonces, con mi mano derecha azoto su culo con fuerza, su espalda se encorva, no la dejo digerir el dolor cuando introduzco dos dedos dentro de ella y comienzo a acariciar sus paredes.