Rage

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Capítulo 18

~Mujeres frías

Que queman. ~

Pone los ojos en blanco sin embargo hay un hermoso color rosado en sus mejillas y nariz, te tengo ángel, esta vez en verdad te tengo

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Pone los ojos en blanco sin embargo hay un hermoso color rosado en sus mejillas y nariz, te tengo ángel, esta vez en verdad te tengo.

—No seas estúpido—Aunch— ¿Aceptas mi tato o no? —Debo admitir que yo había venido aquí, a proponerle esto, pero el que sea ella quien me lo diga, me hace querer hacerme el difícil, que me ruegue, solo un poco.

—Lo siento mucho princesa—Digo con frialdad—No hay trato—Su mirada se enciende en furia.

—No voy a rogarte Sokolov—Aclara—Jamás—Sonrió y me acerco a ella, no retrocede, me espera en su lugar, me pongo a la altura de su rostro, haciendo contacto visual, su aroma me envuelve.

—Oh puedo hacerte rogar ¿Quieres que te lo demuestre? —Su lengua humedece sus labios mientras una hermosa y mierda peligrosa sonrisa se forma en esos labios de cereza.

—Te encantaría que aceptara ¿No es así? —Lo dice en un tono bajo y seductor, que despierta mis deseos sucios sobre ella, mi polla duele detrás de mis pantalones—Pero debo decir que no, lo siento mucho Sokolov, terminamos—Se aleja de mí, rodeándome para ir a su auto, moviendo las caderas en cada paso.

Mierda.

—No es tan fácil Astrid—Gira a verme con una sonrisa de satisfacción, maldita niña caprichosa.

— ¿Qué cosa? —Pregunta fingiendo inocencia.

—Tener una relación conmigo, falsa o no, no es así de sencillo—Entrecierra los ojos, tal vez pensando en el ¿Por qué?

— ¿De qué hablas? Explícate—Me acerco a ella, quitando la distancia que había puesto entre nosotros, cuando llego a ella la tomo de su brazo, con la fuerza suficiente para moverla, y mierda, puedo sentir su frágil hueso bajo mi agarre, me encargare de que este sana, mientras este conmigo, lo cual será de por vida.

—Lo hare, pero no hablaremos aquí—La llevo hacia mi motocicleta—Necesitamos privacidad, para discutir los términos de esta ridiculez—Le entrego el casco de repuesto, lo toma con desconfianza y se lo coloca por primera vez, de buena manera, subo a la motocicleta colocando mi propio casco, cuando siento su pequeño cuerpo pegarse a mi espalda, poniendo a hervir mi sangre con su calor.

No hablo, simplemente acelero antes de que se arrepienta, o me arrepienta de seguir con esto, si ella está de acuerdo en seguir después de que le explique los riesgos de estar conmigo, me veré en la obligación de volverlo real pronto.

Llegamos a una cabaña en las afueras, de la isla, nos dará la privacidad necesaria para hablarlo, estaciono frente a la cabaña, ella baja primero.

— ¿Dónde estamos? —Bajo y me quito el casco, tomando el de ella y colocándolo en la motocicleta.

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