Una dama, una Lady, siempre debe dar una buena imagen.
Una Lady no muestra sus emociones en público.
No.
Nosotras somos la imagen de la serenidad.
Por eso antes de tomar el título nos dan "libertad" durante nuestros años universitarios.
Libertad no...
⚠️Este capítulo tiene escenas de violencia explicita, se recomienda su discreción y leer cuando se sientan listos para hacerlo, son eventos importantes en la trama que recomiendo no saltar⚠️
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Hemos llegado a la mansión Bermont.
Las personas que me conocen saben que mi manera de trabajar es fría, no muestro nada, puedo desconectar de los sentimientos de ser necesario, lo hice para salvar a mi hermana, no puedo hacerlo ahora.
Hay algo que no se siente bien, mi estomago se retuerce y siento la bilis subir por mi garganta, incluso me siento mareado, y se, sé que lo que estoy por encontrar no será bueno. Y no me siento preparado.
Observo como mi equipo se prepara, Kor tiene su rifle, nos dará cobertura desde fuera, Adrik tiene sus hojas envainadas en sus fundas, así como sus armas en su arnés, incluso Soren se está preparando para ir al campo.
Tomo una de mis Desert Eagle, trato de encontrar confort en su peso conocido, un peso que súbitamente es abrumador, esta arma y todas las demás, ahora tienen una sola tarea y es devolverme a mi ángel, no tienen la opción de fallar, no tengo la opción de no acertar los tiros.
Una vez todos preparados, nos desplegamos a entrar en la mansión, la cantidad de seguridad no es normal, nada de lo que se nota desde lejos no es normal.
—La energía se corta en 3...2... —La voz de Soren es clara en mi oído, cuando la cuenta termina las luces de toda la casa se apagan, por las intercomunicaciones interceptadas escuchamos como la seguridad se alista para repelernos, una formación que tenemos entrenada toma parte, para mi sorpresa los Van De Laar se acoplan rápidamente, escucho los disparos silenciados de Korina a nuestras espaldas mientras en dúos nos adentramos al territorio, tuve que discernir de mi compañía usual para proteger de cierta forma a Kian, Adrik ahora carga con Azrael que es más un peso muerto por la condición en la que viene, y Soren a pesar de mi insistencia entro a combate acompañado de Desmond.
Caminamos a paso apresurados cruzando el jardín con la protección de Kor y mis hombres a nuestras espaldas, disparo a dos guardias que estuvieron cerca de acribillar a Kian, no tengo tiempo para reñirlo por ser un imprudente de mierda, no cuando la sensación de que algo jodidamente malo está sucediendo aquí me invade a cada paso.
Estamos en la mansión el silencio es absoluto y antinatural.
—No me gusta esto—Kian habla a mi costado, asiento e indico continuemos en nuestro camino.
Llegamos a las escaleras y somos emboscada por aproximadamente 5 hombres armados, maldigo tomando a Kian del chaleco jalando de el para ponerlo a cubierto.
—En las escaleras, necesito apoyo—Hablo por el comunicador.
—En camino jefe—Adrik responde de inmediato, desenfundo mi segunda arma, salgo únicamente para disparar y vuelvo a cubrirme en cuando caen dos de los cuerpos escaleras abajo.
Kian quiere hacer lo mismo, pero lo devuelvo con un empujón a su lugar. No necesito su muerte en mi conciencia. Tenerlos aquí me hace tener que protegerlos por Astrid, porque nunca me perdonaría que algo le sucediese a su familia.
—Déjame actuar Sokolov—Reprocha cuando vuelvo a empujarlo contra la pared.
—No me estorbes—Gruñó, saliendo nuevamente para abatir a un objetivo, escucho a Adrik gritar mi nombre y es cuando giro, solo para ver una de las peores imágenes que podría imaginar.
Caelan tiene a Soren por el cuello, su arma apuntando a su cabeza mientras se acerca a nosotros, hay sangre en su rostro y manos, no veo a Desmond por ningún lugar.
—Alto al fuego—Ordena, mientras Soren se retuerce en su agarre—Que osadía la tuya Sokolov, dice como si esto solo fuera una simple redada universitaria—Venir a mi hogar, matar a mi gente—Chasquea la lengua—Te creía mejor.
—Déjalo ir Caelan y tendré consideración en darte una muerte rápida—Se ríe abiertamente presionando aún más el arma contra Soren, doy un paso y me detengo en el momento en que escucho el seguro retirarse.
—No te muevas o le vuelo la cabeza—Tomo una respiración pesada, de reojo observo a Adrik, entrando en un estado nervioso e impotentepor no poder actuar sin poner más en riesgo la vida de nuestro hermano.
—¿Dónde está mi hermano? —Kian camina frente a mí, totalmente ignorando mi orden de detenerse—Espero una respuesta rápida Caelan, no tengo paciencia.
Caelan en cuestión finge pensar dando golpes con el cañón en la cabeza de Soren.
—Lo tengo en la mira—La voz tensa de Korina llena nuestros oídos—Dame la señal Rage, lo matare ahora mismo.
—Desmond ¿cierto? —Interroga Caelan con una sonrisa maliciosa—Posiblemente desangrándose en algún lugar de la casa.
Los siguientes acontecimientos suceden en segundos.
Soren desenvaina una de las navajas que guardaba en sus pantalones, apuñalando el brazo que Caelan mantenía contra su cuello, logrando que lo suelte, el rostro normalmente impasible de mi amigo ahora está lleno de ira y determinación.
Caelan dispara, sin dudar a Soren que esta frente a él, la bala impactando en su chaleco, lo demora mas no lo detiene cuando en movimientos entrenados lo somete, los hombres que habían bajado sus armas por su orden ahora estaban comenzando a tomar posición, dos disparos se efectuando estrellando la ventana frente a nosotros e impactando en dos de ellos, dándonos tiempo de eliminar a los restantes.
Soren esta sobre Caelan, golpeándolo sin cesar en el rostro, sus manos clavadas en el suelo con una de sus navajas, esta histérico, hablando en nuestro idioma natal sin parar, lo único que se puede distinguir es el nombre de Desmond que se repite tres veces.
—Adrik—Llamo a mi amigo—Aléjalo, lo necesitamos vivo—El asiente y toma a Soren por detrás, jalándolo, con algo de dificultad ya que forcejea para liberarse, hasta que un gruñido de dolor lo interrumpe haciendo que Adrik lo deje en el suelo, Sor inmediatamente coloca las manos a su costado, llenando sus dedos de sangre.
Kian ahora está sobre Caelan, pisando la navaja en sus manos haciéndolo gritar y retorcerse de dolor.
—Ruega a todos los dioses en los que creas Caelan—Su tono es oscuro, desquiciado—Porque si algo le sucede a mi hermano, la muerte será lo último de lo que tendrás que preocuparte.
Voy a acercarme a Soren, importándome una mierda si Kian decide desmejorar a Bermont ahora mismo.
Cuando un grito nos congela.
Un grito que hela cada parte de mi ser y me rompe en mil pedazos.
Astrid.
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Repito, estos capítulos son un dolor, escribirlos me hizo sufrir mucho y casi quiero dejar de hacerlo, pero desde la planeación de la historia sabía que tenía que suceder.
Astrid es mi niña, y me duele ver todo lo que pasa.