3 | Capítulo |

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Roxanne

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Roxanne

Ravenfil 09/09 del 2024

Lagrimas en la oscuridad.

Una respiración a la vez.

Estaba paralizada. El miedo tiene un sabor, letal, amargo, ácido.

A unos metros de donde estaba escondida detrás de un árbol, dos hombres estaban cara a cara.

Uno de ellos, un joven que reconocí vagamente de la escuela, temblaba visiblemente. Sus ojos estaban llenos de terror, su cuerpo rígido como si supiera lo que estaba por venir.

El otro hombre... era una figura salida de una pesadilla. Vestía una chaqueta negra que se ajustaba perfectamente a su imponente figura. Llevaba una máscara oscura, mitad negra, mitad roja, que cubría todo su rostro, y en su mano, un cuchillo brillante, largo, que reflejaba la poca luz que se filtraba entre las ramas. El contraste del color rojo en la máscara le daba un aspecto casi torcido.

Quise intervenir, mi sentido en pedia a gritos que hiciera algo, mis piernas estaban listas para impulsarse pero mi cabeza me arrastraba hacia las sombras, hacer algo para apartarlos, pero antes de moverme lo que vi me paralizó por completo.

El portador de la gabardina de cuero extrajo el filoso y reluciente cuchillo.

Mi corazón se detuvo en ese instante. No pude moverme, no pude gritar, no pude hacer nada. Solo observar. El joven intentó retroceder, pero antes de que pudiera moverse, el hombre enmascarado lo agarró por el cuello con una fuerza inhumana.

—Por favor... —suplicó el joven, su voz apenas un susurro.

Pero el enmascarado no mostró piedad. Con un movimiento rápido y preciso, el cuchillo se hundió en el abdomen del chico. Un jadeo de dolor salió de sus labios mientras la sangre comenzaba a empapar su ropa. El sonido del cuchillo desgarrando carne y hueso resonó en el silencio del bosque, y la imagen de la sangre roja y espesa contrastando con el verde del suelo quedó grabada en mi mente.

Me tape la boca, ahogando un grito que, hubiera dejado salir, cayendo sobre mi propio peso al suelo. Horrorizada. El aire abandonó mis pulmones y no podía moverme.

Así sin más.

Contra el ojo.

Rece porque no escuchará mi caída y me arrastre como pude donde no me percibiera. Un grupo de pájaros volaron alarmados por el grito mientras seguía estupefacta por la escena.

Negue con la cabeza. Lo estaba matando.

Lo estaba disfrutando, hundiendo su cuchillo vi satisfacción. El rostro o máscara del atacante se empapó de sangre como la mejor película de terror de todos los tiempos pero, sin dudas me dan ganas de vomitar.

Mis piernas temblaron, y quise correr. Debo irme, debo salir de aquí, pensé, pero no pude moverme. Estaba atrapada en el horror de la escena, incapaz de apartar la vista. El chico cayó al suelo, con los ojos abiertos pero vacíos.

Two Roses Black (ALONE)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora