5 | Capítulo |

72 6 5
                                        

Roxanne

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Roxanne.

Ravenfil. 1:11 am

Aun no ha salido pero imagino que lo hará.

Con el corazón acelerado y las manos temblorosas, me siento en el borde de mi poca tolerancia, sellando mi destino.

El viento soplaba con violencia, arrojando gotas de lluvia contra mi piel como pequeños azotes. Sentía el cabello pegado a mi rostro, los rizos empapados cubriéndome la vista, y mi sudadera... Dios, la sudadera pesaba tanto, estaba empapada y me asfixiaba.

No podía correr más con ella puesta. Me la arranqué de encima, tirándola al suelo mientras seguía corriendo entre la tormenta. Mi cuerpo estaba expuesto, mi top tan delgado que el frío calaba hasta los huesos, y el sostén debajo comenzaba a traslucirse. Sentía la humedad abrazando mi piel. Todo en mí temblaba.

Pero no podía parar.

Corrí sin dirección, solo tratando de huir de Mason. De lo que él era capaz de hacer. El miedo se apoderaba de cada fibra de mi ser, y aunque sabía que no era la primera vez que me enfrentaba a él, esta vez sentía que no habría escapatoria.

El bosque parecía más oscuro de lo que recordaba. Los árboles, altos y oscuros, se inclinaban hacia mí como si quisieran devorarme. Mis pies se hundían en la tierra blanda, el barro se pegaba a mis piernas, haciéndome tropezar más de una vez. Mi corazón latía desbocado. No había forma de que pudiera escapar de él.

Y entonces lo vi. La cabaña.

Mi cuerpo se detuvo por un segundo, casi como si mis pies se negaran a moverse. La misma cabaña de mis pesadillas. La que había visto tantas veces en esos sueños inquietantes, donde siempre terminaba perdida, atrapada, incapaz de encontrar una salida. La cabaña donde sabía que todo acabaría mal.

Pero no podía dudar ahora. Mason estaba cerca. Lo sentía.

Me obligué a correr hacia ella. Abrí la puerta de un empujón, el chirrido me hizo estremecer, pero no me detuve. La cerré tras de mí con fuerza y me adentré en la oscuridad. Mis pies resonaban en el suelo de madera, y el olor a humedad y polvo llenaba el aire.

No podía ver bien, pero no importaba. Solo necesitaba esconderme.

Mis pasos eran rápidos y torpes mientras me movía de un rincón a otro, buscando un lugar donde no pudiera encontrarme. Mis manos temblaban tanto que apenas podía pensar con claridad. El sonido de la lluvia golpeando el techo me ensordecía, pero no lo suficiente como para no escuchar los pasos de Mason acercándose desde fuera. Mi cuerpo entero se tensó.

Lo escuché entrar. El crujido de las tablas bajo sus pies. Era lento, deliberado. Él sabía que estaba allí. Lo estaba disfrutando, lo sé. Quería verme acorralada.

Me deslicé hacia una esquina, encogida entre la pared y una vieja estantería de madera. Sentía el aire pesado, frío, colándose por las rendijas de las paredes. El miedo era como un nudo en mi garganta. Estaba a punto de gritar, pero me tapé la boca con las manos para que no me escuchara. Mi respiración era irregular, rápida, pero intenté calmarme. Intenté no hacer ruido.

Two Roses Black (ALONE)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora