Capítulo 9

265 32 51
                                        

Tom's Pov

No podía creer lo que había hecho, todo se me había salido de las manos por completo. No merecía ni el más mínimo esfuerzo, compasión o atención, de absolutamente nadie. Bill tenía razón, soy la peor persona de este mundo. ¿Cómo había sido capaz de hacerle tanto daño?. Para mí todo había empezado como una broma, solo quería desquiciarlo, hacer que se sintiera como un idiota, pero de eso, a lo que había hecho, había una enorme diferencia.

No estaba pensando en absolutamente nada cuando hice lo que hice, no pensé que yo era capaz de herir tanto a alguien a quien, al parecer, le importaba demasiado. Él tenía razón, estaba solo, a nadie le importaba, y ahora, había lastimado a la única persona que, por más simple qué sonara, me dirigía la palabra.

Ahora verdaderamente estaba solo.

¿En cuánto tiempo más vendrían a ver lo que había pasado?. No tenía escapatoria, yo soy el único culpable y estaba dispuesto a asumir las consecuencias. No importaba que tan jodidas fueran, las enfrentaría sin ningún tipo de justificación.


Flashback

- Dios mío, Tom. ¿Qué ha pasado aquí, cielo?.

- Yo lo hice, mamá. El conejito me ha mordido el dedo. Necesitaba un castigo.

Rojas gotitas de sangre bajaban por el débil dedito meñique del pequeño Tom.

- No, hijo. Así no... eso no se puede hacer... hijo, pero...

- ¿Qué pasa, mamá?.

- ¿Por qué, Tommy?, ¿por qué lo hiciste?.

- Papá dice que cuando hago algo malo debo ser castigado. El conejito ha sido malo conmigo, merecía ser aplastado, ¿no crees?. Papá dijo que sí podía, que al fin estaba aprendiendo a ser un hombrecito.

- ¿Tu padre te dio permiso de... hacer esto?.

- Siiii, me felicitó, dijo que luego me llevaría a por un helado.

- No creo que merezcas un helado, Tom. Lo que has hecho es terrible.

El lindo y muy confundido Tom había dejado caer una tabla de madera pesada sobre el pequeño conejito, el animalito había quedado completamente aplastado y moribundo, aún parecía respirar. Solo era cuestión de esperar un par de minutos y por fin dejaría de sufrir.

- ¿Yo también merezco un castigo ahora, mamá?.

Fin del flashback


Yo merecía un castigo, uno bien ganado por lo que había hecho.

- Feliz no... da igual, regreso... tal vez mañana - Se enrolló una bufanda negra en el cuello, se puso un par de guantes y salió por la puerta principal.

- ¿A dónde vas? - Pregunté con la culpa subiendo por mi garganta y casi siendo palpable en mi voz.

- Es Nochebuena, Tom. Voy a ir a casa, con Georg, Gustav y... Nicholas.

- Vale - No dije más por miedo a que se me quebrara la voz y delatara mis sentimientos.

- Te dejo eso para que te prepares algo de cenar - Señaló unos trozos de pan, un paquete de jamón ibérico y uno de queso.

Me miró fijamente, esperando un "gracias" tal vez. Uno que no iba a ser capaz de pronunciar porque me sentía extrañamente culpable. No merecía ni siquiera un vaso con agua, mucho menos una cena o algo para comer.

For your hateDonde viven las historias. Descúbrelo ahora