Final (única parte)

309 32 81
                                        

Bill's Pov

- ¿Ya vienes o no?. No falta mucho y tienes que estar aquí, Tom - Mi esposo se escuchaba sumamente agitado, la carrera que debía estar pegando seguro le pasaba factura por no hacer tanto ejercicio desde la boda.

- No... me... falta... mucho - Respondió entre jadeos.

- ¡Tienes quince minutos, Tom Kaulitz!. ¡Quince!. Adiós, te amo - Colgué el móvil.

- ¿Dónde está Tom? - Me preguntó Nat.

- Iba de salida de la terapia, ya sabes. Si falta, aunque sea una vez, todo se nos viene abajo ante el juzgado, pero el consultorio queda muy lejos de aquí.

- ¿Por qué viene corriendo?, ¿qué ha pasado con su coche? - Preguntó Georg.

- ¿Eres idiota?. ¡El coche lo traigo yo!.

- El tío Bill ha dicho idiota jijijiji - La niña empezó a reír como loca.

- ¡ALBA! - Sus padres le respondieron alarmados antes la palabrota que había soltado la niña por mi culpa y yo me partí de risa - Esa palabra no la puedes decir jamás.

- ¿No la puedo decir?, pfff no debo decir puta, estúpido y ahora tampoco idiota. Mamá, pero que son muchas palabras, no las puedo recordar todas.

- JAJAJAJAJAJAJA - Todos nos soltamos a reír por la respuesta de Alba. Esta niña era un encanto, tan perspicaz y ocurrente.

Todos mirábamos el reloj de pared constantemente, esperando impacientes la hora estimada que nos habían dado. Con este tipo de cosas era incierto saber qué pasaría, por más que hubiéramos planeado todo con detalle, las cosas podían cambiar de un momento a otro. Teníamos alrededor de dos horas esperando y nada que nos daban noticias. Alba empezaba a cabecear de sueño entre los brazos de Nat, quien descansaba su cabeza en el hombro del castaño. Yo seguía contemplando la puerta de entrada, esperando ver a Tom cruzar esas paredes lo antes posible.

- ¿Creen que todo esté bien?, me preocupa que nadie ha dicho nada - Preguntó Georg.

- Estas cosas suelen tomar tiempo, cielo. Hemos esperado un tiempo razonable. Cuando Alba nació me tomó diez horas.

- ¿DIEZ HORAS?, pero qué tamaño tenía, ¿el mismo que ahora? - Preguntó Georg con los ojos que casi se le salen de las cuencas.

- Madre mía, pensé que era de entrada por salida.

- Sí, eso mismo. ¿No solo entras, te cortan la barriga y ya tienes un bebé?.

- Pues si naces por cesárea tal vez, pero cuando eres madre primeriza y llevas un parto normal, suelen tardar entre ocho y doce horas, chicos. Es normal que lleven tanto tiempo dentro, hay que mantener la calma.

- Un texto o una llamada al menos, Nat. Algo para saber que todo va bien.

- Su hija está por nacer y tú quieres que te mande un texto, estás de coña, Georg.

- Vale, vale, supongo que si hay malas noticias nos enteramos más rápido que con las buenas, ¿no creen?.

Media hora más tarde apareció mi esposo, bañado en sudor y con una pierna encogida, se veía fatal, pero al menos ya estaba aquí con nosotros para esperar a que Gustav y Linda tuvieran a su pequeña bebé.

- ¿Qué te pasó?, das pena, tío - Natalie le soltó un codazo a Georg por tal comentario.

- Salí de la consulta tardísimo, el terapeuta no encontraba mi expediente. Tuvimos la sesión, que un poco sí que lloré, pero ese no es el punto - Awww se me encogió el corazón al escuchar que le habían hecho llorar - salí como 40 minutos tarde, cuando revisé mi móvil, Bill me había dado la noticia y que por eso no podría venir a por mi. El jodido consultorio está lejísimos de aquí. No alcancé autobús o tren, así que me tocó correr como loco y cuando pasé por casa un puto perro me correteó por todo el barrio, incluso me acanzó a dar una mordida, miren... - Mi esposo se levantó el pantalón de mezclilla que llevaba y unos puntos rojos en su pantorrilla se hacían visibles.

For your hateDonde viven las historias. Descúbrelo ahora