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Junhui se encontró con Mingyu en una cafetería cercana, aún sintiendo la energía de la noche anterior en el club. Mientras tomaba su café, no pudo evitar reprocharle a su amigo: —¿Por qué no viniste anoche? Podrías haberlo pasado bien.

Mingyu arqueó una ceja, interesado. —¿Y cómo te fue? ¿Tuviste alguna conquista?

Junhui negó con la cabeza, sintiéndose un poco incómodo. —No, nada de eso. Solo fui a mirar. No entiendo cómo puedes disfrutar de esos lugares. No son para mí.

—Es solo un lugar diferente, Jun. A veces hay que salir de la zona de confort,— respondió Mingyu, con un tono de diversión en su voz.

—Prefiero lo que tenía con Wonwoo,— admitió Junhui, sintiéndose nostálgico. —Era algo real. Pero parece que él se aburrió de eso. O quizás solo quería un tiempo a solas.

Mingyu lo observó, intrigado. —¿Y tú? ¿Qué quieres hacer ahora?

—Se supone que deberíamos probar cosas nuevas,— dijo Junhui, encogiéndose de hombros, —pero al final nunca lo hacemos. Siempre volvemos a lo mismo.

La conversación se tornó melancólica, y Junhui se preguntó si realmente estaban dispuestos a dejar atrás sus rutinas y explorar nuevas experiencias. La idea de un futuro incierto le daba miedo, pero también un pequeño destello de emoción. Quizás era hora de salir de su propia zona de confort, aunque eso significara dejar atrás la seguridad de lo conocido.

Junhui recordaba claramente el día en que todo cambió. Lo sentía venir desde hacía meses, pero había ignorado los pequeños signos: las largas noches en las que Wonwoo prefería quedarse leyendo solo, las respuestas cada vez más cortas, las caricias que ya no se daban de forma natural.

Una tarde, cuando el sol apenas comenzaba a ocultarse detrás de los edificios, Junhui y Wonwoo se sentaron juntos en la sala. Las luces cálidas de la habitación hacían que el lugar se sintiera acogedor, pero el aire estaba cargado de una tensión que ninguno de los dos quería enfrentar.

—Jun... —Wonwoo rompió el silencio, su voz firme pero distante—, creo que ya no podemos seguir así.

Junhui lo miró sin comprender de inmediato. Sentía un nudo en la garganta, pero trató de mantener la calma.

—¿Qué... qué quieres decir? —preguntó, aunque ya sabía la respuesta.

Wonwoo suspiró, dejando el libro que tenía en las manos a un lado. No se atrevió a mirarlo directamente, no aún.

—Esto... nosotros. Ya no es lo mismo. Me siento... aburrido. Ya no me emociona lo que tenemos, y eso me está desgastando.

Las palabras de Wonwoo cayeron como un balde de agua fría sobre Junhui. "Aburrido". Esa palabra resonaba en su cabeza como una campana hueca. Junhui siempre había hecho todo por la relación, creyendo que su amor era suficiente para ambos, pero ahora sentía que todo lo que habían construido se desmoronaba.

—¿Aburrido? —repitió en un susurro, intentando procesar lo que escuchaba—. ¿Te aburre estar conmigo?

Wonwoo finalmente lo miró, y por un momento, Junhui vio el rastro de culpa en sus ojos. Pero no duró mucho.

—No es solo eso —respondió Wonwoo, intentando sonar racional, como si lo hubiera meditado una y otra vez—. Creo que ya no te amo como antes. Lo intenté, Jun, de verdad. Pero no puedo seguir mintiéndote ni mintiéndome a mí mismo.

Junhui sintió que le faltaba el aire. El dolor en su pecho era abrumador. Se levantó del sillón, alejándose de Wonwoo como si necesitara espacio para entender lo que estaba pasando. Pero cada paso que daba solo lo hacía sentir más perdido.

—¿Por qué no me dijiste nada antes? —preguntó con la voz quebrada—. Podríamos haberlo intentado... habríamos buscado una solución.

Wonwoo negó con la cabeza, sin moverse del lugar.

—No hay una solución para esto, Jun. No quiero que sigamos arrastrando una relación que ya no tiene sentido. Tú mereces a alguien que pueda amarte como te lo mereces, y yo... yo necesito algo distinto.

El aire parecía volverse pesado, cargado de palabras no dichas. Junhui intentaba procesar todo lo que Wonwoo le decía, buscando en su mirada algún rastro de duda, alguna señal de que tal vez, solo tal vez, no todo estaba perdido.

—¿Es esto el final? —preguntó, con el corazón apretado.

Wonwoo titubeó, como si en su mente quisiera suavizar el golpe.

—No... no lo sé. Quizás deberíamos tomarnos un tiempo. Tal vez eso nos ayude a pensar con claridad, a ver si esto todavía tiene solución.

Un tiempo. Junhui sintió cómo esa frase resonaba en su pecho, apagando cualquier esperanza. "Un tiempo" siempre era el preludio de un adiós. Sabía que, aunque Wonwoo no lo admitiera abiertamente, esa era su forma de decir que todo había terminado, pero sin el valor de cerrar la puerta de golpe.

—Si eso es lo que quieres —respondió Junhui, con una sonrisa rota en los labios—. Podemos darnos un tiempo.

En el fondo, Junhui sabía que ese "tiempo" nunca traería a Wonwoo de vuelta. Ya lo había perdido. Simplemente, estaban prolongando lo inevitable.

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let me hold you [Junhao]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora