🤍Dakota Colins🤍
Hoy cumplo 18 años y es la primera vez que paso un cumpleaños lejos de casa. En parte estoy súper agradecida de que así sea, mamá siempre me presionaba con una fiesta con los estudiantes del colegio donde la mayoría ni sabían de mi existencia. Yo solo quería escuchar música acostada en mi cama con mi gata y muchos chocolates.
Solo Gabriela sabe sobre mi cumpleaños ya que hace unos días me preguntó cuando era y se lo mencioné, con suerte y se le habrá olvidado.
Carl no lo sabe y tampoco se lo diré. No me gusta celebrarlo y se que él buscará la forma de hacer algo, lo conozco.
El sonido de la puerta de mi habitación me saca de mis pensamientos.
— Adelante.
— Buenos días Dakota — es Maya — Tú madre está al teléfono esperando hablar contigo, dice que es tu cumpleaños — ruedo los ojos.
— Si.
— Felicidades — me sonríe.
— Gracias Maya.
Salgo de la habitación para hablar con mi madre, sabía que no me iba a librar de ella tan fácilmente. Entro a la oficina de Maya y acerco el teléfono a mi oreja.
— Mamá.
— Feliz cumpleaños cariño.
— Gracias mamá.
— Ya eres toda una adulta ¿Cómo te encuentras?
— Estoy bien — digo con simpleza.
— Me alegro cariño, me encantaría visitarte pero debo esperar hasta el día de las visitas, espero que la pases bien aunque no puedas festejarlo.
— Para mi es un día igual a los demás.
— No digas eso Dakota, un día como hoy llegaste al mundo.
— Si lo pienso así entonces voy a odiar aún más mi cumpleaños.
— Dakota — me habla en forma de advertencia.
— Solo es una broma mamá, bueno tengo que dejarte, gracias por llamarme — y antes de dejarla responder cuelgo el teléfono.
No me gusta hablar por teléfono, me causa ansiedad y se me acaban muy rápido los temas de conversación.
***
El día pasa rápido pero extraño, no he visto a Carl en todo el día. Tal vez está componiendo música, seguramente lo vea en la noche.
— Hola cumpleañera — me saluda Gabriela — ¿Que se siente ser mayor de edad?
— La misma mierda que ser menor — ambas sonreímos.
— La verdad es que si, es poca la diferencia — me encojo de hombros — Oye prométeme que fuera de esta clínica lo iremos a festejar — asiento.
— ¿Has visto a Carl? — niega con la cabeza — A propósito, tienes que contarme algo ¿No es cierto — Gabi se pone nerviosa y comienza a mirar en todas las direcciones.
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El sonido de las nubes
Teen FictionLa música ha sido lo único que me ha tranquilizado en mis fuertes recaídas. Siempre que la voz de Carl Jones acariciaba mis oídos mis ataques de pánico, temor y obsesión salían de mi cuerpo mediante la canción se reproducía. El era mi cura pero se c...