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💙Carl Jones💙

Veo a ricitos de bronce irse dentro del hospital y me quedo mirándola con cautela.

¿TOC?

¿Que rayos es eso?

No tengo la menor idea pero supongo que esté relacionado con la mala hostia que se trae siempre. En mis 19 años nadie me había tratado así y menos una chica.

Esa forma de alejarse de mi como si le diera asco y repugnancia cuando le toqué la mano no es algo normal.

Pero luego hablo con ella y veo que es una chica tranquila, guapa y con mucha madurez. Tiene una forma de ver la vida totalmente diferente al resto de chicas que he conocido.

La única con la que alguna vez pude hablar sobre temas profundos fue Liliana y luego que solté todas las cosas que rondaban mi cabeza me preguntó sobre la droga que estaba usando, que quería probarla también.

Otra cosa que me causa intriga sobre Dakota es que me trata como una persona totalmente normal, me comentó que no sabía que era una celebridad pero ,no sé,  pienso que aunque lo supiera , me trataría de igual forma.

Decido dejar de romperme la cabeza y entrar a dormir, no puedo abusar de la confianza de los doctores. Me dieron permiso para de vez en cuando salir e intentar escribir nuevamente canciones ya que sería parte de mi terapia.

A pesar que al principio me negaba en quedarme ahora siento tranquilidad y creo que las cosas pueden mejorar o al menos eso quiero.

***

Los golpes de luz mañanera estrechan mi cara. Tomo una ducha rápida y salgo de la habitación. A primera hora me toca terapia con Israel, mi psicólogo asignado el tiempo que esté en la clínica.

— Buenos días Israel — le saludo y me siento en una silla de su despacho.

— Buen día Carl, te veo muy animado hoy.

— La verdad es que si , anoche tuve una conversación profunda que me hizo reflexionar sobre algunas cosas.

— Mmm ¿Conversaciones con la almohada? — me mira con intriga.

— Algo así —arrasco mi nuca.

Obviamente no le voy a decir que hablé con Dakota en la madrugada , quedaría de chivato.

— Bueno y ¿A qué conclusión llegaste?

— Supongo que los engranajes de mi cabeza comenzaron a caminar de nuevo, llevaba mucho tiempo sin pensar en cosas que no fueran relacionadas con la fama y el caos en mi mente.

— Eso es un gran avance , una vez comiences a despejar de los problemas que ocupaban tu cabeza comenzarás a abrirte a nuevas expectativas.

Veo el rostro arrugado de mi psicólogo. Supongo que debe tener unos cuarenta y tantos años.

— Eso espero.

— Verás que si, me alegra mucho que tengas interés en avanzar.

— ¿Puedo hacerle una pregunta Israel? — el asiente — ¿Tienes algún folleto donde expliquen bien los temas de las enfermedades mentales? Si explica algunas con detalles mejor.

El sonido de las nubesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora