Narra Brenda
Desperté un poco desorientada. La cama todavía estaba tibia del lado donde Trevor había estado. Lo escuché levantarse temprano, como siempre, para correr. Abrí los ojos un segundo y lo vi poniéndose las zapatillas, sonriendo de esa forma tan calmada que me hacía sentir segura. Aunque estaba demasiado cansada como para levantarme, sabía que volvería a dormirme en cuanto se fuera. Levantarme a esa hora para hacer ejercicio era un sacrificio que nunca iba a entender del todo.
—Te veo después —murmuré, sin abrir completamente los ojos.
Y así fue. En cuanto la puerta se cerró suavemente tras él, me acurruqué de nuevo en las sábanas, dejándome llevar por la calidez y el silencio de la mañana. No era solo el cansancio lo que me mantenía en la cama; era también esa sensación de seguridad, de estar exactamente donde quería estar. Lo que teníamos Trevor y yo, era real, y cada día me sentía más segura en lo que estábamos construyendo.
No sé cuánto tiempo más dormí, pero cuando desperté de nuevo, la luz del día ya inundaba mi departamento. Me sentí más tranquila de lo que había estado en meses. Lo de anoche, haber terminado el libro, compartirlo con Trevor y celebrar juntos... Era un cierre, un paso adelante, algo que me liberaba.
Me levanté, preparé café, y mientras el aroma llenaba el pequeño espacio, no pude evitar pensar en la conversación que habíamos tenido hasta tan tarde. Había sido honesta con él sobre la uraña, sobre lo que significaba dejar atrás a mi agente cuando el contrato se acabara. No era solo una cuestión profesional; era una cuestión personal. Fernanda había estado presente en mi vida de una forma que me ha producido muchas inseguridades en algunos momentos, pero ahora sabía que esa relación no me estaba haciendo ningún bien. Y Trevor lo entendió. No me juzgó, no intentó decirme qué hacer. Solo me escuchó y me apoyó, como siempre.
Le di vueltas a la taza de café entre las manos, recordando también la forma en que le propuse quedarse en la cama conmigo. Esa calidez, esa tranquilidad que sentía cuando estaba a su lado... No había presión, no había expectativas. Solo estábamos, juntos, enfrentando cada día a nuestra manera. Lo que pasara después no me asustaba tanto como antes. Porque esta invitación había sido una forma de comprobar si soy capaz de avanzar, de sentirme cómoda con un hombre a mi lado.
Quiero seguir explorando más cosas con él.
Mientras miraba por la ventana, no pude evitar sonreír. El libro estaba terminado. Había logrado lo que me propuse y, lo más importante, había cerrado un capítulo importante de mi vida. Todo lo relacionado con Lucas, con Nathaniel, con ese miedo que me había mantenido paralizada por tanto tiempo... todo eso estaba quedando atrás.
Trevor había sido una parte importante de ese proceso, y aunque no lo decía en voz alta, sabía que estaba enamorada de él. Cada pequeño gesto, cada conversación hasta la madrugada, cada beso suave en la frente... todo me confirmaba que estaba en el lugar correcto, con la persona correcta.
Era una sensación nueva para mí, pero en vez de miedo, sentía esperanza. Por fin, después de tanto tiempo, sentía que podía ser feliz sin miedo a que algo malo ocurriera.
Suspire antes de ir a vestirme para continuar con mi agenda del día, y que el chofer asignado para hoy llegara por mí.
Llegar a la editorial con el manuscrito en mano fue una mezcla de emociones. Había trabajado tanto en este libro que, a veces, sentía que cada página llevaba una parte de mí. Respiré hondo antes de entrar al edificio, recordando la calma de esa mañana después de que Trevor se fue a correr. El libro estaba terminado, y ahora empezaba una nueva fase.
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MI DESTINO/ LIBRO 1- SERIE LOS DIOSES CASAMENTEROS
RomanceBrenda es una escritora reconocida que arrastra tus propios problemas, necesita urgentemente salir de su bloqueo. Todo su mundo gira entorno en sus historias. Mientras tanto, Trevor, es un policía totalmente dedicado a su labor se ha impuesto la r...
