Narra Brenda
Todo comenzó a ponerse en su lugar poco a poco, como si el universo hubiera decidido que, después de tanto caos, era momento de darnos algo de paz. Aquel día del secuestro... todavía lo tengo fresco en mi memoria. Fue Trevor quien me salvó, y todo gracias a esa llamada que hice sin que Fernanda se diera cuenta. Esa pequeña acción, ese instante de desesperación, fue lo que me dio la oportunidad de ser rescatada antes de que fuera demasiado tarde.
Después de todo, me llevaron a la clínica para comprobar que los bebés estuvieran bien. Estaba aterrorizada por lo que pudiera haberles pasado, pero cuando el médico nos dijo que ambos estaban perfectos, fue como si pudiera respirar por primera vez en horas. Sentí una mezcla de alivio y agradecimiento tan grande que las lágrimas simplemente cayeron sin que pudiera contenerlas.
Trevor no se separó de mí ni un segundo. Esa noche me llevó de vuelta a nuestro apartamento, y cuando llegamos, estaban allí esperándonos nuestros padres. Sus rostros, llenos de preocupación y también de alivio al vernos entrar sanos y salvos, me conmovieron. No dejaban de abrazarme y preguntarme cómo me sentía, y, aunque me sentía agotada, pude ver que detrás de sus ojos había una mezcla de alegría y esperanza. Los abuelos estaban eufóricos por saber que todo había terminado y que, a pesar del peligro, nuestros pequeños estaban a salvo.
Después de ese día, la vida fue regresando poco a poco a la normalidad. Un mes pasó, y para ese entonces ya empezaba a notarse un poco mi pancita. No era mucho, pero era lo suficiente como para recordarme, con cada vistazo en el espejo, que estaba gestando dos pequeñas vidas. Dos regalos que, a pesar de todo lo que habíamos vivido, nos daban un propósito aún más fuerte para seguir adelante.
Un día, me llamaron para declarar en el juicio. Lucas y Nathaniel habían estado esperando, pues les negaron la fianza casi inmediatamente después de ser arrestados. Todo el proceso judicial había sido un caos, pero también fue un alivio saber que la justicia finalmente estaba alcanzando a quienes me habían hecho tanto daño. Fernanda también estaba siendo acusada como cómplice, y se enfrentaba a una condena de entre cinco y diez años. Nunca imaginé que alguien que había formado parte de mi vida de esa manera pudiera traicionarme de esa forma.
El juicio fue intenso. Estar frente a Lucas de nuevo, tener que revivir todos esos momentos en los que me había sentido aterrorizada, fue una prueba de mi fortaleza que nunca creí tener que pasar. Pero mientras estaba allí, sentada en el estrado, con Trevor mirándome desde la audiencia y mis padres a mi lado, sentí que era más fuerte de lo que alguna vez había pensado. Y lo más importante, que ya no estaba sola.
El juez fue contundente en su decisión. Las penas por maltrato, violación de órdenes de restricción, amenazas y secuestro en Portland no son algo que se tomen a la ligera. Sin mencionar el abuso de poder de Nathaniel cuando era policía, quien utilizo su cargo para vulnerar el proceso. Lucas y Nathaniel recibieron la condena máxima, y el peso de la justicia finalmente cayó sobre ellos. Las sentencias fueron largas, severas, y mientras el juez hablaba, sentí que algo en mí, esa parte que aún estaba atrapada en el miedo comenzaba a liberarse.
Salí de la corte con una sensación extraña. No fue felicidad, exactamente. Era más como un alivio profundo, una certeza de que el ciclo de dolor había terminado. Había sido un largo camino, y sabía que aún quedaba mucho por delante, pero ese día... ese día sentí que finalmente podía cerrar ese capítulo oscuro y mirar hacia adelante, hacia la vida que quería construir con Trevor y nuestros bebés.
La batalla no había sido fácil, pero la había ganado. Y ahora, por fin, podía vivir en paz.
Narra Trevor
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MI DESTINO/ LIBRO 1- SERIE LOS DIOSES CASAMENTEROS
RomanceBrenda es una escritora reconocida que arrastra tus propios problemas, necesita urgentemente salir de su bloqueo. Todo su mundo gira entorno en sus historias. Mientras tanto, Trevor, es un policía totalmente dedicado a su labor se ha impuesto la r...
