Brenda
Al abrir los ojos lo tuve que cerrar rápidamente, puesto que la luz, que se filtraba por la ventana, me molestaba. Además, de que un fuerte dolor de cabeza me invadió, y, como si esto fuera poco, tenía nauseas. Con sumo cuidado me gire a la derecha, para poder buscar mi celular en mi mesita de noche, pero grande fue mi sorpresa al percatarme que no se encontraba ahí.
—¡Qué extraño! Yo nunca he cambiado mi mesita de lugar—Susurre, mientras sostengo mi cabeza entre mis manos. No soporto el dolor atosigante, y necesito encontrar la susodicha mesa.
Con cautela me levanté de la cama, la cual extrañamente tenia sabanas que no reconocía, y al pie de la misma se encontraba una alfombra gris. Por lo que escaneo el lugar, a pesar que tiene los mismos metros cuadrados que mi habitación, puedo reconocer al fin que no dormí en mi departamento. Esta estancia estaba todo decorada con colores gris y blanco, a excepción de la cama, la cual poseía tonos de azul y verde claro.
Rayos, ¿con quién me fui anoche?
Justo por estas situaciones es que no me gusta salir de fiesta. Tengo que salir de aquí, aunque tengo que saber con quien amanecí. Pero estoy vestida, eso es bueno ¿no? Significa que no pasó nada. Ya puedo respirar tranquila, una vez llega la comprensión a mi mente. Hasta que recuerdo todo lo que sucedió anoche.
Dafne se perdió entre la multitud, se quedó con mi cartera, por lo que me dejó sin comunicación y sin dinero. Para rematar, le dije guapo a Trevor y como si esto no fuese poco, lo besé.
—Ay, que estupida Bren—. Me reclamó—¿Cómo fuiste capaz de semejante acción? Ahora ¿qué pensará de mí? Juro que no vuelvo a tomar de esta forma, nunca más, en lo que me resta de vida.
Cuando iba saliendo del departamento, Trevor, entra todo sudado con su ropa deportiva.
—Buenos días, Bren.— saluda con una deslumbrante sonrisa—¿Cómo amaneciste?—Al mirarlo, me averguenzo por lo que sucedió anoche, por lo que tomé la decisión de ignorarlo. Puesto que si lo olvido, entonces nunca pasó.
—Buenos días. Muy bien gracias—correspondí a su saludo, le sonreí a pesar del dolor de cabeza que tengo—. Ahora si me disculpas, iré a ver si encuentro a Dafne, ya que ella se quedó con mi cartera.
—Espera Bren—me detuve por su pedido—. Antes de salir a correr, fui a buscar a Dafne y recuperé tu cartera. Porque sabía que ibas a necesitar las llaves, para poder entrar a tu departamento.—comentó, para después ir hacia el sillón y tomar mi cartera.—Aquí esta.
—Gracias—manifesté, mientras tomaba entre mis manos mi cartera—Bueno, tengo que irme. Otra vez, gracias Trevor.
—A la orden.
Terminé despidiéndome de él, para luego tomar rumbo hacia mi departamento.
Una vez me haya bañado, preparado un café bien fuerte y tome una aspirina, meditaré seriamente en los pasos que daré de ahora en adelante, porque esto no se puede repetir. Por lo que por el momento, me permitiré no pensar en nada y disfrutar lo que queda de la mañana en paz.
***
Mucho más tarde, cuando me encuentro más relajada, me siento en el balcón con mi café y comienzo a repasar el día de ayer. Desde el desayuno con mis padres hasta la salida al bar con Dafne. A pesar de mi renuencia, profundizo en mis sensaciones, sentimientos y motivaciones cuando estoy cerca de Trevor.
Casi me ahogo con mi suculenta delicia negra, cuando mi mente y corazón llegan a una conclusión, la cual estoy reticente a aceptar. Pero al ser una experta en describir dichas sensaciones en mis personajes, conozco las características que definen este sentir.
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MI DESTINO/ LIBRO 1- SERIE LOS DIOSES CASAMENTEROS
RomanceBrenda es una escritora reconocida que arrastra tus propios problemas, necesita urgentemente salir de su bloqueo. Todo su mundo gira entorno en sus historias. Mientras tanto, Trevor, es un policía totalmente dedicado a su labor se ha impuesto la r...
