DOLOR

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En el arco final del Lago Cisnes hay muchas versiones; la original decía que Odette y el príncipe se ahogaba y morían juntos, un final trágico pero feliz en cierto modo. Otra versión dice que Odette se suicida al ver a su amado con otra, para los que quieren finales felices esta en el que Odette y el príncipe vencen a Rothbart y viven felices por siempre, en otros Rothbart gana.


Supongo que cada quien seria libre de elegir el final qué más le pareciese apropiado. Para mi, que vi la obra a los 8 años, mi final favorito siempre fue...


-Iré por algo de comer, ¿quieres algo?


- No muchas gracias.


- ¿Seguro?


- Si, no me quedare mucho tiempo. Solo hasta que Reiner regrese.


- Esta bien, no tardo.


Carajo, porqué tienen que hablar tan alto. Son tan irritantes como ese maldito pitido que me pincha la cabeza.


Mierda. Tengo comezón.


¿Por qué mis brazos se sienten tan pesados?

Huele raro.


Me pica la garganta.


¡Carajo, no puedo rascarme!


Abrí los ojos y supongo que lo hice tan rápido que de inmediato la luz brillante me irritó y todo me dio vueltas por unos segundos.


Quise mover mi mano para por fin atacar la maldita comezón que me estaba desquiciando pero no pude. Mi brazo estaba pesado y el dorso me ardió.

Moví los ojos hasta la zona donde vi una aguja metida en mi mano con cinta transparente, mi piel lucia morada en algunas partes de mi brazo, lleve la vista al otro y estaba casi igual.


El mareo se esfumó dejando una gran confusión. De a poco fui pasando la vista por mi cuerpo cubierto por una sabana blanca, estaba en una cama pequeña con barandales a los lados. Busque más para saber en donde estaba, era una habitación pero ninguna que conociera, era pequeña. Había una puerta de madera frente a mí cama, otra en el lado derecho, una pequeña televisión colgaba en una esquina, un par de sillas pequeñas al lado de la puerta lateral y en el otro lado había un hombre.


Estaba ocupado leyendo algo, tenía su cabello negro y lacio estaba ligeramente despeinado. Estaba sentado en el sillón y aun así podía notarse que era alto.


Me quedé quieta observando a mi extraño acompañante hasta que mi mirada lo incomodo y sus ojos azules se abrieron al verme.


-Despertaste


- ¿Quién eres?


- Soy el agente Hoover, pero puedes llamarme Bertholdt


- Berth... tolt - el pelinegro sonrío.


- Descuida, para todos es difícil la primera vez - se levanto y vaya que si era alto - tu amiga Sasha no debe tardar, fue por comida, no te muevas llamare a un doctor.


¿Moverme?


Cómo hacerlo si el cuerpo me dolía cada vez más.


La puerta frente a mí cama se abrió dejándome ver una cara familiar, sus enormes ojos cafés venían concentrados en su charola con comida pero en cuanto levanto el rostro aventó la charola al hombre y se acercó a mí con pasos rápidos.


-¡Odette! Despertaste, ¿ cómo estás, qué sientes? ¿Te duele mucho? ¿Tienes hambre?


Ver la cara redonda de Sasha me alegro, se veía preocupada pero a la vez no dejaba de sonreír.

Odette | Reiner BraunDonde viven las historias. Descúbrelo ahora