VIAJE

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Me preparaba mientras veía a mi hijo jugar con Sasha, ellos tenían una química especial, sobre todo cuando jugaban a la guerra. Recordaba que Sasha hablaba con frecuencia de sus hermanos, era la mayor de cuatro así que imagino que de ahí viene esa habilidad y paciencia.


El calor de ver a William sonriendo me animaba, era duro para él pero quizá su inocencia ayudaba a que olvidara en ratos todo lo que estaba pasando a su alrededor.


-¿Mami, ya es hora? - mire el reloj en la pared.


- Si, ya no debe tardar.


Esperaba a que el nuevo agente llegara. Historia me lo presentó hacia dos días cuando vino a hablarme del plan de la abogada, después de mi desastrosa presentación debían arreglar las cosas. Esta vez estaba dispuesta a seguir al pie de la letra todas las recomendaciones que me hicieran la señora Zoe e Historia. No quería causar más problemas.


"No es tan grave, solo esta suspendido por un tiempo"


Sentí un hueco en el pecho al saber que habían suspendido a Reiner, estaba segura que era por lo que Nile sugirió en la corte. Las palabras de Historia no me hicieron sentir mejor del todo. Pero al menos tenía una oportunidad más.


-Mamá, ¿Papá vendrá?


- No Will - mi pulso se aceleró.


- Pero papá siempre me lleva a ver al abuelo - los ojos cafés de Sasha me miraron atenta mientas su rostro palidecia.


- Lo sé - me acerque hasta quedar frente a él - pero hoy iremos nosotros.


- ¿Mikasa y Sasha vendrán?


- No, pero estaré aquí cuando regreses - se apuro a decir la castaña - no creas que has ganado emperador "Willobie" - le dio un ligero pellizco en la mejilla.


- Yo te derrotare malvada bruja. No dejaré que te robes mi postre - dijo en total papel de un emperador tratando de defender su posesión más preciada a la par que soltaba un pequeña carcajada.


- Bien emperador es hora de irnos - me acerque para acomodar su ropa.


- Mamá, ¿puedo llevar un juguete?


- Claro cariño. - Will corrió a la habitación donde dormíamos. No tenía muchas cosas, cuando lo sacaron del que había sido su hogar por seis años ni siquiera dejaron que trajera ropa. Todo lo que había dentro de aquella casa se había vuelto evidencia.


Escuche el timbre sonar un par de veces. Aún me ponía nerviosa pero era una casa de seguridad del FBI, solo los agentes sabían donde estaba pero por desgracia eso no me ayudaba cuando tenia pesadillas.


-Hola señor Galliard - salude al hombre en cuanto abrí la puerta.


- Hola Odette, por favor no me llames señor. Me haces sentí viejo, solo dime Marcel.


- Esta bien, Marcel - sonreí. Aún no me acostumbraba a tratarlo con tanta confianza pero era muy profesional y gentil, por lo que al final no era tan difícil convivir con él. Era raro ver que esos hombres fueran tan amables pero admito que poco a poco me hacia a la idea de que podía confiar en todos ellos. - William, debemos irnos.


- Si mamá - lo vi correr desde la habitación - ¿puedo llevar este? - me mostró un avión qué Reiner había comprado para él.


- Por supuesto. - tome a mi hijo entre mis brazos con algo de esfuerzo. Cada día era más pesado pero quería aprovechar para cargarlo tanto como pudiera.

Odette | Reiner BraunHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora