CONFESIONES

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El camino de regreso fue mucho más rápido, aunque me sentía cansada, como si hubiese hecho un maratón. A mitad del trayecto William se quedó profundamente dormido dejando el vehículo en total silencio hasta que llegamos de nuevo a la Casa de seguridad.

-Dejame ayudarte - se acercó Reiner.

- Gracias, puedo con él - susurre mientras acomodaba a William en mi hombro.

- Odette, debo irme se acercó Marcel, iré con Hangi para contarle sobre la platica con el señor Smith pero regresare pronto estaremos en contacto - asentí - ¿Reiner?

- Me quedare un rato, si no te molesta - sus ojos color miel miraron hacia mi.

- Para nada - sonreí.

- De acuerdo, cualquier cosa no dudes en llamarme Odette. Te veré en la base Braun. - El rubio asintió.

Cuando el agente Galliard se fue entramos a la casa. Todo estaba en completo silencio. Rebusque con la mirada algún indicio de mis amigas pero no parecía haber seña ninguna de ellas.

-Historia me envió un mensaje, dijo que llevaría a Mikasa y a Sasha por comida. Parece que Sasha quería comida mexicana - parecía que el rubio había leído mi mente.

- No debió llevarla, no saldrán de ahí en un buen rato - ahogue una risa - dejaré a Will en la habitación.

Fui subiendo los escalones mientras sentía los pasos de Reiner tras de mí, sus pisadas eran fuertes pero trataba de aligerarlas para que no resonaran tanto sobre la escalera de madera.

-Permíteme - se adelanto para abrir la puerta de la habitación.

Con cuidado deje a Will en la que era nuestra cama, dado a la falta de habitaciones compartía cama con mi hijo pero ni a él ni a mi nos molestaba.

-Eso es cariño, descansa - acomode su cuerpo bajo la sabana y llene de almohadas los costados para evitar que rodara.

Reiner permanecía en la entrada de la habitación, sus ojos siguieron cada uno de mis movimientos pero no me incomodo.

-Duerme como una roca - murmuro.

- Si, parece que el viaje logro cansarlo - lo mire - tu también te ves cansado.

- Hacia mucho tiempo que no me hacían correr ni jugar tanto. - soltó una risita - desde que mi prima creció ya no le interesan esas cosas. Ahora todo es maquillajes, amigas.

- Y chicos.

- Si, chicos...

Una sonrisa apareció en mi boca al ver su expresión, era igual que un hermano mayor celoso.

-¿Quieres algo de tomar? - ofrecí.

- Claro.

Ambos bajamos de nuevo, el aire se sentía liviano pero con una ligera carga de emociones que flotaban a mi alrededor sin poder discernirlas. La pequeña sala estaba conectada con la cocina, solo una barra pequeña separaba el comedor del sofá y pantalla.

-Lo siento, William estuvo jugando con Sasha - solte a la par que acomodaba los pocos juguetes y mantas del sofá.

- Descuida. Déjame ayudarte.

Comenzó a doblar las sábanas qué habían servido de fuerte para el emperador Willobie.

-Gracias - sonreí de nuevo - te traeré algo de beber - rápido camine al refrigerador - hay jugo de manzana, limonada y... más jugo. Oh, espera - moví un par se cajas de comida china - aquí están. - Mostré victoriosa dos latas de cerveza - son de Mikasa, solo espero que no lo note.

Odette | Reiner BraunHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora