IX.La verdadera culpable Martes.

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A la mañana siguiente el cielo brillaba, por primera vez en semanas no llovía ni estaba nublado.

Gabriel había pasado toda la noche pensando en su potencial víctima y como encargarse de ella.

Al levantarse de la cama cuando escuchó el ruido de la televisión, Gabriel pasó a pararse frente al espejo.

Contemplar su cuerpo desnudo era un deleite, no había actor o modelo que se le comparase, era hermoso. Aunque morir dolía y el renacer se sentía como despertarse con resaca, era un dolor que estaba dispuesto a pasar las veces que fuese necesario para continuar viéndose así de bello.

Gabriel se sentía muy feliz, aunque le molestaba mucho no poder controlar aún el sentir tantas presencias a su alrededor, fuertes, débiles, inútiles y también le molestaba el sentir esos olores que volvían únicos a todos los humanos. Su madre tenía un olor a flores, mientras que su padre olía a tinta de lápiz.

Gabriel sabía que podía ignorar todas esas sensaciones abrumadoras sólo debía de concentrarse.

Parado frente al espejo cerró sus ojos y se concentró. Mientras intentaba ignorar todo a su alrededor notó como la energía de la tierra misma tenía líneas, como venas que pulsaban en un corazón, pero no cualquiera, sino uno emocionado, una emoción de cambio, una emoción del fin de una era.

Gabriel abrió los ojos en un sobresalto, no le gustó como se sintió eso.

Luego de vestirse salió de su cuarto. -Ya me voy- les dijo a sus padres.

-Hijo no vas a desayunar? - apagó la voz de su madre tras el azotar de la puerta.

Gabriel caminó a su escuela, no podía esperar más, quería llegar y ver la cara de impresión e incredulidad en el rostro de Ed.

Al pasar por el puente, dio vista a las montañas y vio pájaros volando, aunque eran muy grandes para ser pájaros normales. Los ignoró y siguió su camino.

Al llegar a la escuela entró con emoción y apresuró su paso para entrar al salón.

-MUY BUENOS DIAS A TODOS! - Gritó al entrar.

Ed el cual tomaba un jugo escupió el sorbo que tenía en su boca mientras que sus amigos casi lloraron de la impresión.

Los estudiantes rompieron en risa ante tal acontecimiento matutino. No les cabía duda que los días de poder y terror que Ed había creado se habían acabado, todo gracias a Gabriel.

-Hey, ten cuidado amigo Ed, si te mueres no podrás resucitar.

Le dijo con un guiño provocando la risa de sus compañeros.

La ex novia de Ed, Alexandra reía por lo bajo, a su vez acomodaba su cabello y cruzaba las piernas revelando sus blancas piernas.

Gabriel se acercó a la joven y le acarició el rostro. -Buenos días Alexandra que bella te ves hoy.

Los estudiantes como si estuvieran presenciando un partido o una pelea profesional brindaron en sus asientos y aplaudieron con fuerza, todos observaban a Ed mientras este estaba inmóvil.

Gabriel pasó a sentarse dejando que las risas y charlas se fueran apagando.

-Buenos días Violeta- Le dijo a su mejor amiga.

Violeta se acercó a él.

-Nada de Buenos días, dime que está ocurriendo.

-A que te refieres? - Preguntó Gabriel viéndola.

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