Esa mañana Jason se había despertado con una rebosante alegría en su corazón, vio por la ventana que, aunque el cielo estaba un poco nublado sabía que eso no interrumpiría la celebración en El Viejo y perfectamente podría viajar ahí para ver a Serafín.
Luego de observar el cielo, Jason pasó a tomar un baño, su nuevo corte de cabello lo hacía ver tan varonil que no podía dejar de verse en los espejos, simplemente amaba el estilo que Teto había escogido para él.
Se puso la ropa que Teto le había prestado, quería estar listo desde temprano para no retrasarse con nada ese día. Preparó el desayuno y subió a dárselo a su padre y a su vez pedir permiso para salir.
Arnulfo aceptó ya que el propio Teto llevaría a su hijo a dicho lugar y volverían juntos a horas tempranas para que Jason preparara la cena.
Al bajar a mitad de la mañana para preparar el almuerzo notó que su tío y primo aun seguían dormidos con botellas tras botellas de licor y cerveza alrededor de ellos. Solo esperaba que Teto se despertara a tiempo para poder llevarlo al Viejo.
Estaba tan feliz, no podía creer que al fin la vida le estaba sonriendo, su relación con su primo había mejorado, la voz en su mente se había silenciado luego de conocer a Serafín, podía sentir la paz y felicidad que en años se le había negado.
Al llegar a las 12 del mediodía el almuerzo estaba casi listo, el rostro de Jason dolía ya que no podía parar de sonreír al mínimo pensamiento de lo que ese increíble día seria
-Gracias, gracias, gracias -Se repetía en la mente, a quien sea que estuviese escuchando y permitiendo que al fin cosas buenas estuvieran pasando en su vida.
-Jason, puedes venir un momento.
Escuchó decir a su primo desde la sala. Al fin se había despertado, sin apagar el fuego de la cocina Jason corrió feliz a la sala tras el llamado de su primo.
Al llegar vio a Teto y Nelson puestos en pie, con los brazos tras las espaldas como los policías, sus rostros estaban inflamados de tanto licor, pero con espacio suficiente para demostrar un inusual enfado.
Algo no andaba bien.
- ¿Ocurre algo? -Preguntó Jason con temor parándose frente a ellos, dándole la espalda a la chimenea.
Teto lo observó en silencio por un momento.
-Mataste a mi esposa -Le acusó.
Jason sintió como si le bañaran el cuerpo con un balde de agua fría. Seguido de esas palabras mojó sus pantalones.
- ¿Cómo pudiste hacerme eso? Por venganza ¿fue por eso? -Le gritó Teto llorando.
Jason se conmovió y lloró también, sus manos y rodillas temblaban.
-Yo no fui -susurró Jason.
Fue entonces cuando Nelson arrojó el diario al suelo.
-Está todo ahí, maricón hijo de puta -Le señaló Nelson.
Jason vuelto en lágrimas y terror balbuceó arrepentido.
-Tío, no fue mi intención, yo no quise.
Nelson no permitió que su sobrino continuara, se acercó a él y llevó una de las manos que tenía en la espalda y azotó la cabeza de Jason con una botella vacía.
El vidrio de la botella rompió la piel de Jason y lo hizo sangrar.
-MALDITO MARICÓN, TODO POR QUERERTE COGER A MI HIJO, ¡ERES UN ASESINO! -Le gritó Nelson.
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Poseídos
BeletriePoseídos es una historia apocalíptica que narra eventos que sacuden el mundo, transformándolo y revelando la verdadera naturaleza de quienes lo habitan. A pesar de su título, la historia no aborda temas religiosos, sino que explora conceptos astrale...
