La madrugada se deslizaba sobre el reino celestial como una neblina dorada. El sol apenas comenzaba a asomar en el horizonte, pero el aire ya estaba impregnado con la electricidad del cambio. La quietud de la mañana era engañosa, porque en el corazón de Azrael todo vibraba con la anticipación de un acto irreversible. La decisión estaba tomada. Leroy, su amor y su vida, serían su refugio en el Infierno. El Cielo ya no podía ofrecerles lo que necesitaban, y el riesgo de perderse nuevamente no era algo con lo que Azrael pudiera vivir.
A su lado, Leroy parecía percibir la agitación que recorría el alma de Azrael, aunque sin comprender completamente la magnitud del paso que iban a dar. Leroy había aceptado, sin dudar, seguir a Azrael. El amor que compartían había sido más fuerte que todas las pruebas que el Cielo había impuesto sobre ellos, y ahora el único camino que les quedaba era el Infierno, donde podrían ser libres de las cadenas celestiales.
Azrael despertó lentamente, sintiendo el frescor del amanecer acariciando su rostro, pero su mente estaba lejos, en las oscuras profundidades del Infierno. A su lado, Leroy aún descansaba, ajeno al peso de lo que estaba por suceder. Azrael observó a su amado, su rostro sereno, la paz de sus rasgos contrastando con la tormenta interna que él mismo experimentaba. No podía dudar, no podía arrepentirse. Leroy era su todo.
Azrael levantó una mano y tocó suavemente el rostro de Leroy, despertándolo con la caricia. Leroy, al abrir los ojos, se encontró con la mirada decidida de Azrael. Una sonrisa suave, casi triste, apareció en los labios de Azrael.
—Es el momento —dijo, su voz apenas un susurro, pero cargada con una determinación que Leroy no pudo ignorar.
Leroy asintió, su corazón latiendo más fuerte por la intensidad de las palabras. Sin más que decir, ambos se levantaron, y Azrael, con un movimiento casi ceremonial, alzó las manos hacia el cielo. El aire a su alrededor comenzó a vibrar con la energía de su poder. Los rayos de luz se distorsionaban, formando una espiral de energía que se concentraba en el centro. En ese momento, Azrael y Leroy sabían que lo que estaban a punto de hacer era irreversible. El portal hacia el Infierno se abriría, y no habría vuelta atrás.
El altar celestial que habían elegido estaba cubierto por antiguas runas, símbolos que hablaban de los secretos más oscuros del universo. Azrael, con los ojos cerrados y el corazón enfocado, comenzó a trazar gestos en el aire, invocando el antiguo poder que le pertenecía. Leroy observó en silencio, sintiendo una mezcla de emoción y temor mientras veía cómo la realidad comenzaba a distorsionarse ante ellos.
El sonido de las runas resonó en el aire, una melodía profunda y ancestral, y de repente, el espacio se comprimió. Azrael terminó el último movimiento con un suspiro, y el cielo comenzó a abrirse. Un destello cegador de luz dorada se transformó en sombras intensas que se arrastraron y formaron un círculo negro en el aire. El portal hacia el Infierno se había abierto.
El aire se volvió pesado, el ambiente cargado de una presencia ominosa. Las primeras corrientes de calor que emanaron del portal hicieron que el suelo temblara levemente. Azrael, con una mirada seria, dio un paso hacia el portal, mirando a Leroy.
—Este es el momento, Leroy. El Cielo ya no es para nosotros. El Infierno, en su oscuridad, nos dará la libertad que buscamos.
Leroy asintió, sin palabras. La confianza que tenía en Azrael era todo lo que necesitaba. Juntos, tomaron las manos del otro con fuerza, y, sin mirar atrás, cruzaron el umbral.
ESTÁS LEYENDO
ฺ݊◷໋͓֡🎟️᭄𝒟𝚎𝚜𝚙𝚞𝚎́𝚜 𝚍𝚎 𝚝𝚒🎻ཻུ𖢻ֹֺ໋᳝·݊
Hayran KurguEn el cielo estan los arcángeles de Dios, dos de esos arcángeles se enamoraron perdidamente uno del otro pero, ese amor sera correcto o los llevara al destierro? °Leer bajo tu propia decisión °No dejar comentarios ofensivos porfavor °Ships principal...
