CAPITULO 24

175 27 8
                                        

Los golpes en su puerta sonaron justo cuando se preparaba para salir, el sol a penas iluminaba la mañana, miró su reloj, las 6 am en punto, se preguntó si algo malo abría pasado. Le sorprendió ver a un hyuga que no fuera hinata a esa hora, al principio se preocupó, pero después cierta emoción empezó a crecer desde su estómago, forzándose a no mostrar su sentir hasta que la visita estuviera lejos. En cuanto cerró la puerta abrió el pergamino, no sin antes esforzarse en controlar un poco su ansiedad, a lo mejor no era nada, a lo mejor solo fuera una misión a lo mejor...

Para Sasuke Uchiha

Se solicita su presencia en el complejo Hyuga a las 3 pm, no está obligado a asistir, pero queda cordialmente invitado. El asunto a tratar es de índole personal.

Se espera su presencia

Atentamente Hiashi Hyuga

Cuando terminó de leer se percató de que las manos le sudaban, estaba nervioso. No había hablado con Hinata solo la había visto de lejos, así que no sabía cómo iba la situación en su clan. Aunque no había motivos para que Hiashi lo citara, por lo tanto las posibilidades de que su esfuerzo hubiese dado frutos eran grandes.

Las siguientes horas solo sirvieron para aumentar su ansiedad ¿Porque lo había citado hasta las 3 de tarde? Ese tipo de cosas era mejor tratarlas en la mañana. Cómo fuera estaba nervioso, y odiaba sentirse así.

Avisó que ese día debía dejar temprano su trabajo, sabía que el asunto no tomaría demasiado tiempo, pero ya se sentía cansado, la mente era algo demasiado poderoso y estaba consumiendo sus energías.

Fue recibido con el respeto que jamás antes había vivido, los guardias fueron amables y serviciales. Le sorprendió el lugar, entendió su propia insignificancia, los Uchiha fueron el segundo clan más influyente de la aldea, aún así jamás contaron con la opulencia que sus ojos miraban en ese momento. Su familia se había preocupado mas por ser fuertes, que por ser ricos. Eran personas rígidas, pero sencillas. Sintió sudar frío, la ansiedad había dado paso al miedo. Si antes ya se sentía poco para Hinata, ahora entendía lo que Kakashi le había querido dar a entender en un principio. Realmente había puesto sus expectativas muy altas, pero él era un Uchiha, y estaba casi seguro que ya había logrado lo más difícil.

El cuarto donde Hiashi lo esperaba en realidad estaba vacío y eapacioso, obviando que era destinado a las reuniones importantes.

Él no espero a ser invitado cuando se sentó frente a su anfitrión.

"Bienvenido" fue el simple recibimiento, no había necesidad de alargar esa reunión.

— Imagino y espero que conozcas a la mayor de mis hijas, es de tu edad.

— Sí, estudiamos juntos la academia — en realidad poco o nada la ubicaba hasta que prácticamente había abusado de ella. Pero en su defensa desde ese momento ella había llenado sus pensamientos.

— Perfecto pues ya es momento de que contraiga matrimonio, y me gustaría saber si te interesa cortejarla para saber si podrían formar una buena unión. No te sientas forzado, no es una obligación ni voy a tomar represalias contra ti. Tu eres libre de rechazar la oferta, de hecho entendería si te ries de mí y te marchas en este momento, y sin ningún miedo puedes irte — realmente a Hiashi no le gustaba nada la idea de que Sasuke se quedara con una de sus hijas.

— ¿Porqué fui considerado?

— Porque me agradas, y porque eres de la aldea, no quiero que mi hija deje la aldea de la hoja, quiero que permezca a aquí — y porque estúpidamente creyó que Hinata jamás lo elegiría, si hubiese creído que así sería la realidad era que nunca lo hubiese puesto en la lista, por eso puso hasta el final.

— ¿Y por qué la urgencia?

— Cosas del clan, ya tiene 21 años y es necesario fortalecer su persona y que mejor que con un matrimonio, eso, aunque pueda parecer anticuado, en realidad sigue siendo una actividad ventajosa, le da a la persona cierta seriedad y madurez, y aún es vista como una niña, lo que no le da el respeto que como heredera se merece. Alguna otra pregunta

— No.

— Bueno, entiendo que rechaces la propuesta, puedes retirarte y gracias por haber venido, lamento haberte quitado tu tiempo.

— No la he rechazado.

Los ojos de Hiashi se abrieron graciosamente y después tuvo que morder para contener el terror que estaba sintiendo — ¿No?

— No. Yo acepto, pero ¿dice que es solo para cortejarla?

— Sí — ahora era el momento de que Hiashi guardara silencio y Sasuke hablara.

— Acepto, pero no quiero cortejarla

— ¿Disculpa? — pocas veces se había sentido tan perdido como en ese momento.

— Soy el último Uchiha, no voy a perder el tiempo cuando sé lo que quiero.

— Pero...

— Se lo suficiente, si tengo que escoger quien sería más adecuado para representar a mi clan de mi generación solo existe tu hija como respuesta.

— ¿Ya habías pensado en ella? — empezó a recuperar la voz.

— No, pero he aprendido a ver las oportunidades que me da la vida, y está, estoy seguro, que no puedo dejarla pasar, y que no se va a repetir.

— Pero no sabemos si mi hija será feliz contigo.

— ¿Ella aún no sabe que usted me está ofreciendo su mano?

— Sí, pero...

— ¿Qué necesita para aprobarme?

Por primera vez Hiashi se sentía perdido, se suponía que él debía convencer al joven y no al revés — yo ya te aprobé — de lo cual se arrepentía — como persona, se que eres capaz y me gusta tu seguridad, pero no soy yo con quién vas a pasar el resto de tu vida, y estamos hablando de su felicidad. Es ella quien debe aceptarte, está de acuerdo en que seas un candidato...

— ¿Candidato? — interrumpió al mismo tiempo que sus dedos se tensaron ¿candidato? en decir que la posibilidad de que otro tomara su lugar estaba ahí, pero eso no pasaría si el podía evitarlo — ¿Y porque cree que conmigo no sería feliz? — sabía que no podía, pero empezaba a sentir cierto enojo.

— Yo no dije eso, solo quiero que ella se sienta segura contigo y para eso es necesario que se conozcan.

Se dió cuenta de que si seguía presionando lo único que iba a lograr era echarlo a perder, sentía que se empezaba a enojar de verdad, tenía que cambiar de táctica rápidamente antes de perder los estribos.

Sasuke suspiró la derrota — me gusta su hija.

— ¿Cómo?

— Me gusta, es perfecta para la vida que deseo. Dígame cuánto tiempo tengo para convencerla

— ¿Cuánto tiempo crees que necesitas?

— Una semana.

— Te doy dos meses y si lo logras se casan dentro de un año

— ¡Qué! ¿Un año? — esto debía ser una broma, otro año más y dos meses de cortejo.

— Sí, si no te parece lo comprendo, puedes retirarte.

— Acepto, en una año dos meses me caso con su hija.

Hiashi rechinó los dientes, odio la seguridad de esa afirmación. Se había equivocado, no sabía porque diablos se le había ocurrido la estúpida idea de poner ese nombre en la lista.

La mirada de Sasuke estaba perdida cuando salió del complejo. Un año, un largo año, que era un año más comparado con los seis años que habían pasado desde la primera y última vez que habían tenido sexo, un año más que debía esperar. Ya pronto se volvería virgen por abstinencia.

ARREPENTIMIENTO II-BDonde viven las historias. Descúbrelo ahora