Entré en la habitación de Adrien, cerrando la puerta de un portazo. Adrien, que estaba en el escritorio viendo algo en el ordenador, se giró a mirarme. Me tumbé sobre su cama, con la boca hacía abajo y solté un quejido, ignorando la mirada confundida de Adrien.
—¿Qué te pasa ahora?
Al levantar la mirada, me encontré con Adrien sentado en frente, mirándome con curiosidad.
—Soy una bocazas —murmuré antes de volver a ocultar mi cara.
—¿Se puede saber qué te ha pasado ahora? —Solté otro quejido y me erguí, sentándome junto a Adrien.
—Luka, todavía no se ha ido, y... no lo va hacer. Le he dicho que se quedara a dormir y ha aceptado. Ahora lo tengo esperando en el cuarto a que le lleve algo con lo que dormir.
Adrien no dijo nada y solamente se levantó, dejándome sola. Lo vi acercarse a su armario y rebuscar en el durante unos segundos antes de sacar un pantalón y una camiseta. Cerró el armario y se acercó a mí, lanzándome la ropa a la cara. Volvió a sentarse a mi lado, y en vez de burlarse o hacer alguna broma, suspiró y me contestó amablemente:
—Mira, no tienes nada de que preocuparte. Si ha aceptado, es que él se siente cómodo contigo y que te considera alguien cercano. Aun así, se que no te sientes mal porque piensas que ha aceptado por compromiso, sino por como te sientes tú alrededor de Luka. Y no lo niegues. —No dije nada—. Mira, no puedes hacer nada por controlar tus sentimientos, y lo máximo que puedes hacer es vivir con ello. Si Luka y tú de verdad sois tan amigos, nada va a cambiar entre vosotros, si tú no dejas que cambie claro. Tú simplemente tienes que actuar igual que hasta ahora.
—Gracias. Parece que sabes mucho. —dije sonriéndole directamente, y el me devolvió la sonrisa.
—Puede, no se la verdad. Pero te hablo desde la experiencia de que te guste tu amiga, en tu caso amigo. —Estuve a punto de preguntar si era Marinette de quien hablaba, pero Adrien no me dejó empezar—. Y no, no hablo de Marinette. Ahora vete y pásatelo bien.
—Gracias, de nuevo. —Me levanté y me acerque a la puerta con la ropa que me había prestado, pero antes de salir le dije—. Si en algún momento te aburres, ven con nosotros.
Salí al pasillo sin esperar respuesta. Estaba casi del todo segura que Adrien no aparecería, dejándonos a Luka y a mí solos, pero no estaba de más darle la opción de unirse a nosotros si le apetecía.
Al entrar en mi cuarto, me ancontré a Luka cotillenado entre los libros que tenía en la estantería. Me acerqué a él y observé esa colección de libros que estaban cogiendo polvo. Algunos mios, pero la mayoria los que Adrien me había prestado. Hacía mucho que no leía. No tenía ni ganas ni tiempo.
—No sabía que te gustara leer.
—Me solía gustar, aunque hace tiempo que no hago. Por falta de tiempo supongo. —dije indiferentemente, como si nunca en mi vida me hubiera pasado horas con un libro en la mano.
—¿Hay más cosas que te gusten hacer?
No sabia que contestar. Antes de venir a París hacía muchísimas cosas. Aparte de leer, solía dibujar o ir a correr al parque con musica. A veces también hacía punto junto a mi madre o cocinar con mi padre, pero al llegar aquí había dejado de hacer esas cosas. Aquí no había nadie que cocinara conmigo creando un desastre en la cocina o alguien que insultara junto a mí a los personajes de las series de televisión mientras nuestras manos estaban moviéndose sin parar creando bufandas, calcetines y todo tipo de cosas.
—No sabría decirte. —Fue mi contestación. Nos quedamos callados. Sabía que seguramente Luka no estaría contento con mi respuesta, pero, a parte de no querer arruinar la tarde (o más bien noche) con mis desgracias personales, tampoco iba a cambiar nada si se lo decía. —Toma, Adrien me ha dejado esto para ti. Puedes usar el baño para cambiarte.
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El azul de sus ojos - Luka Couffaine x Lectora
Fanfiction____ Agreste, en un instante, perdio a las personas que mas queria, su madre y su padre, en un accidente automovilístico. Sin ninguna otra opción no lo queda más que mudarse a París con su tio y su primo Adrien, despues de no verlos desde que tiene...
