—Felicidades Agreste.
Respiré hondo antes de ver la nota en la esquina de la hoja. El profesor pasó por mi lado repartiendo los exámenes al resto de la clase, pero solo podía concentrarme en la el numero rojo envuelto por un circulo rojo.
Un ocho con veinticinco.
Miré el numero con sin poder creérmelo. Tenía miedo de que fuera mentira y que al apartar la mirada apareciera la verdadera nota, porque no me creía que fuera real. Aun así, tragué saliva y pasé de pagina, repasando los ejercicios en los que había fallado. Sonreí al descubrir que lo que me había costado un punto entero era un ejercicio sobre el tema que, mientras Luka me explicaba, yo había ignorado, concentrándome solamente en él.
Cuando repasé todo, volví a la primera pagina y me alegré al descubrir que mi nota seguía ahí, acompañada por una carita sonriente del profesor.
—¿Qué tal te ha ido?
Adrien a mi lado esperaba con una sonrisa a que respondiera en vez de mirar por encima del hombro como hubiera hecho yo. Sonreí y le enseñé orgullosa mi nota. La sonrisa de Adrien se ensanchó. Llevábamos casi todo el curso sentados juntos y había sido testigo de mis múltiples malas calificaciones en matemáticas a lo largo del curso. Yo en cambio no necesitaba preguntarle su nota, porque sabía que no había bajado del nueve. Aun así lo hice y confirmé mi sospechas. Nueve con cinco. Lo dijo como si fuera lo más normal del mundo, y aunque me molestaba que hiciera eso, hoy estaba demasiado feliz como para preocuparme por esa tontería.
Cuando el profesor termino de recoger todos nuestros exámenes, empezó con el siguiente tema. Yo había desconectado y mi cabeza era incapaz de concentrarse en la clase. Y es que sabía que no hubiera logrado esa nota si Luka no me hubiera ayudado, y solo deseaba salir de clase para poder contarle el resultado del examen, como si fuera un triunfo compartido, pues era exactamente lo que era para mí. Y por esa misma razón, me pasé el resto de la hora pensando en Luka, aunque eso no era una novedad. Además, ya había intentado dejar de luchar contra mi misma intentando negar lo innegable. Que estaba enamorada.
Nada más sonar el timbre, recogí las cosas rápidamente mientras Adrien me miraba extrañado.
—¿A qué viene tanta prisa?
—Ehh... —me detuve a pensar en una excusa. Que hubiera dejado de negarme a mí misma mis sentimientos, no significaba que lo hubiera hecho con los demás.
Adrien se rio y supe que ya había descubierto el porqué de mi prisa en recoger las cosas cuando normalmente solía tardar mil años, así que no me esforcé en buscar una excusa.
Bajé las escaleras de metal corriendo, intentando no tropezar y esquivando a los estudiantes que bajaban hablando entre ellos. Salí del edificio y lo busqué con la mirada. Al principio pensé que justo hoy se había saltado la rutina con la que llevábamos ya tres semanas, casi cuatro: encontrarnos en la entrada y acompañarnos mutuamente a casa, a veces yo a él y a Juleka, y otras él a mí. De vez en cuando Adrien se nos unía también. Pero de repente, entre los alumnos que se marchaban, distinguí un cabello negro con mechas azules. Me acerqué a paso rápido, y cuando su mirada se fijó en mí, sonreí con más ímpetu. Y sabía a qué se refería cuando dijo:
—¿Y, qué tal?
—Un ocho veinticinco.
La sonrisa de Luka se ensanchó al escucharme. No me dio tiempo a pensar antes de que Luka se abalanzara sobre mí y me abrazara fuertemente levantándome del suelo.
—Sabía que lo conseguirías —me dijo cuando me bajó al suelo, pero mantuvo sus manos apoyadas en mis hombros.
—No lo hubiera conseguido sin ti. Muchísimas gracias Luka.
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El azul de sus ojos - Luka Couffaine x Lectora
Fanfiction____ Agreste, en un instante, perdio a las personas que mas queria, su madre y su padre, en un accidente automovilístico. Sin ninguna otra opción no lo queda más que mudarse a París con su tio y su primo Adrien, despues de no verlos desde que tiene...
