Nada más llegar a mi cuarto, cerré la puerta y me apoyé sobre ella, resbalando hasta sentarme sobre el frío suelo de mi cuarto con mis piernas flexionadas. Con el corazón latiendo con fuerza contra mis costillas, tragué saliva con dificultad, repitiendo una y otra vez en mi cabeza lo que había sucedido. Las palabras de Luka, como se había acercado y como yo me había apartado.
Era una estúpida.
Solté un suspiro y oculté la cabeza entre las rodillas intentando calmarme, sin resultado alguno.
Si no me hubiera apartado, Luka me... Luka me hubiera besado. Seguía sin creérmelo.
Llevaba soñando con un beso de Luka semanas, pero siempre me había parecido algo muy lejano. Y ahora, que había estado a punto de lograrlo, la pifiaba. Lo único que me consolaba era el beso que Luka había plantado en mi mejilla antes de despedirse de mí y el saber que al menos Luka sentía algo por mí. Lo único que podía y tenía que hacer ahora era hablar con él y dejarle claro que yo también sentía algo por él a pesar de haberme apartado. Si después de eso seguíamos siendo amigos o llegábamos a ser algo más sería cosa del destino. Y de él, porque yo no me veía capaz de hacer nada para que nuestra relación fuera a más.
Levanté la mirada cuando escuché tres golpes contra mi ventana. Bajo la luz de la luna, me encontré con aquella sonrisa y aquellos ojos verdes que tanto necesitaba en aquel momento.
Me levanté deprisa del suelo, y al verme acercarme Viperion no tardó en saludarme con la mano. Yo le devolví el saludo con una sonrisa, y abrí la ventana, dejándole entrar en la habitación.
—Hola galletita —dijo cuando sus pies tocaron el suelo. Yo rodé los ojos. No me podía creer que siguiera con ese mote tan tonto que un día me había puesto y que aunque le repitiera mil veces que dejara de usarlo, seguía haciéndolo.
—Hola Viperion —dije yo, sin intentar ocultar mi malestar. Claramente, Viperion notó que algo me pasaba con tan solo escuchar mi voz, y su sonrisa se borró de su rostro, mostrando una expresión que denotaba preocupación.
—¿Estás bien? ¿Te ha pasado algo? —dijo Viperion preocupado, apoyando una mano sobre mi hombro.
Alcé la vista, encontrándome con sus ojos verdes llenos de preocupación.
Dudé unos segundos si debía contarle lo que estaba sucediendo con Luka.. No le había dicho a nadie que Luka me gustaba, o que más bien, estaba enamorada, y aunque ya había gente que lo suponía, yo no había confirmado nada. Pero Viperion, a pesar de ser un superhéroe y tener su identidad oculta bajo una máscara, en estos meses se había convertido en una persona en la que sabía que podía confiar y la que me había escuchado cuando necesitaba soltar todos esos pensamientos que me inundaban la cabeza por las noches.
—Es que... creo que acabo de fastidiarla con la persona que me gusta—. Viperion se sorprendió, pero yo no me di tiempo a pensar, porque seguramente si lo hacía terminaría sin contarle nada a Viperion y callándomelo, cosa que no solía salir bien, como había aprendido a las malas—. Es... Me gusta Luka. Y mucho.
Viperion se quedó callado, mirándome perplejo mientras yo me mordía el labio, impaciente por ver la reacción de Viperion. Él me siguió observando sorprendido por unos segundos, como si no se creyera lo que estaba escuchando. Me empecé a preocupar cuando no decía nada, porque él siempre tenía algo que decir.
—Te gusta Luka... —repitió lentamente al fin, como si fuera una revelación que a él le supusiera un cambio en su vida. No entendía su actitud y me estaba asustando.
—¿Sí? ¿Hay algún problema? —pregunté, ya estresada. No dejé que Viperion contestara—. Es que lo sabía... ¿¡Es que quién me manda a enamorarme de mi mejor amigo!? —exclamé mientras me tapaba el rostro con las manos.
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El azul de sus ojos - Luka Couffaine x Lectora
Fanfiction____ Agreste, en un instante, perdio a las personas que mas queria, su madre y su padre, en un accidente automovilístico. Sin ninguna otra opción no lo queda más que mudarse a París con su tio y su primo Adrien, despues de no verlos desde que tiene...
