—Quiero presentarles a mi hijo, Kiran Mehra—Dijo Arvind con orgullo en su voz.
Mi corazón dio un vuelco de incredulidad. ¿Kiran Mehra? ¿Él era el famoso heredero de Arvind? No podía ser. Pero ahí estaba, de pie con una expresión de tranquila arrogancia, como si supiera perfectamente el efecto que causaba en todos los presentes. Me miró fugazmente y pude ver un destello de reconocimiento en sus ojos, una pequeña sonrisa que parecía decir: "Sorpresa".
Intenté mantener la compostura mientras él se unía a nuestro grupo, saludando cortésmente a mi padre y luego volviendo a mirarme con esa expresión de superioridad que, ahora, me parecía aún más irritante.
—Así que tú eres la hija del famoso señor García— comentó, con una voz cargada de una mezcla de ironía y curiosidad.
—Y tú debes ser el hijo del famoso señor Mehra—le respondi con una sonrisa que no llegaba a mis ojos.
Ambos nos miramos en silencio por un instante, como si estuviéramos evaluándonos mutuamente, intentando descubrir qué tipo de desafío representábamos el uno para el otro. Pero antes de que pudiera responder, mi padre se acercó, aparentemente ajeno a la tensión que había surgido entre nosotros.
—Elena—dijo mi padre suavemente, poniendo una mano en mi hombro. —¿Por qué no vamos a conocer a algunos de los otros invitados?
Asentí, agradecida por el pretexto de alejarme de Kiran por un momento. Me despedí con un leve asentimiento de cabeza y lo seguía, aunque podía sentir la mirada de Kiran en mi espalda, como si estuviera disfrutando de haber alterado mi calma.
Uno de los hombres, alto y de cabello gris, me observó con una mezcla de curiosidad y recelo. Su traje impecable y sus movimientos seguros reflejan años de experiencia y autoridad en el mundo de los negocios.
— Ah, ¿la famosa heredera de Global García? —preguntó con una sonrisa ligera, levantando su copa en un gesto de bienvenida—Encantado de conocerla Señorita Elena. Me llamo Dev Patel.
— Igualmente, señor Patel —respondí, intentando ocultar mi nerviosismo mientras estrechaba su mano.
— Dev y yo estamos considerando una colaboración en un proyecto inmobiliario en Mumbai —intervino mi padre— Global García tiene grandes planes en la India, y tu participación en estos eventos es fundamental para el futuro de la empresa.
Sentí una oleada de orgullo al escuchar eso, pero al mismo tiempo, noté la tensión en el ambiente. Varias miradas evaluadoras se posaron en mí, como si cada uno de esos empresarios estuviera intentando medir mis capacidades en un solo vistazo. Pero sobre todo, sentí los ojos de Kiran sobre mí, observándome desde el otro lado del salón.
Kiran no disimulaba su desaprobación. Su expresión era desafiante, como si quisiera hacerme entender que yo no tenía lugar en aquella reunión. Cuando nuestras miradas se encontraron, esbozó una pequeña sonrisa sarcástica, y no pude evitar sentir una punzada de molestia.
Decidí ignorarlo y concentrarme en la conversación. En ese momento, otro empresario se acercó, elevando su copa para un brindis.
— Por los nuevos proyectos de Global García en la India —dijo, mirando a mi padre con admiración—Esta será una colaboración memorable, que marcará el inicio de una relación sólida entre España e India.
— ¡Salud! —exclamó mi padre, y todos levantaron sus copas para brindar.
Bebí un sorbo de vino, intentando integrarme en el ambiente. Sin embargo, apenas bajé mi copa, noté que Kiran seguía mirándome fijamente. Era como si sus ojos intentaran decirme que yo no pertenecía a ese mundo, que mi presencia ahí no era más que una molestia.
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Bajo las 7 promesas
Подростковая литератураElena García tenía su vida perfectamente planeada: terminar sus estudios, unirse a la empresa familiar y quizás algún día, dejar de ser la hija obediente para seguir sus propias pasiones. Pero un inesperado viaje de negocios a la India junto a su pa...
