La cara que había puesto Ethan, era terrorífica, no había pensado en que podía ponerse así en lo absoluto. Tenía una expresión extraña, como si lo que le hubiese dicho en ese momento fuese cosa de otro mundo, al parecer no se lo esperaba para nada.
—¿Qué dices?, ¿Y por qué ella no te gusta? No lo entiendo...
Titubeé unos segundos antes de responder, necesitaba organizar bien mis pensamientos antes de decir algo de lo que después podía arrepentirme.
—Es que, no lo sé, ella no tiene nada que ver contigo en cuanto a tu esencia —Me encogí de hombros al ver su gesto de confusión —. Juliette, Juliette, Juliette. Dime Ethan, ¿Qué podrías compartir con una mujer que desde lejos parece tener la cabeza hueca?
Suspiré fuerte, y sentí como mi corazón palpitaba con rapidez al haberme dado cuenta de la manera en la que me dirigí a él. Quizá estaba alterada por todo; la situación familiar que tenía en North Berwick, la universidad, Mason, Ethan. Especialmente Ethan. Me preocupaba que últimamente chocáramos con todo, pese a nuestros esfuerzos en vano de que sucediera lo contrario. Quizá estaba siendo egoísta, porque negar que había sentido una punzada en mi estómago cuando lo vi ahí sentado junto a esa chica casi esquelética, sería empeorar todo. Quería que mi mejor amigo fuese feliz, pero de verdad, con alguien que lo entendiese en todos sentidos, con alguien que viviera con él sus sueños, sus anhelos, sus pensamientos, su loca e intensa forma de querer no la merecía cualquier mujer.
Noté como su expresión de confusión pasaba a una de enojo. Estaba muy molesto, su rostro se había tornado de un rojo tan fuerte al tratar de contener lo que sea que seguro quería gritarme en la cara.
—Muchas cosas, que seguro no te importarían, Maeve —dijo con cierta crudeza —. Ahora dime tú, ¿Qué podrías compartir con un chico como Mason? Que por cierto, también parece ser hueco de la cabeza.
—Vale, discúlpame, no quería sonar así —Me cubrí el rostro con ambas manos, estaba avergonzada —. Quería decir que, ella no parece ser tu tipo.
—¿Y tú si sabes cual es mi tipo?
—¡No lo sé, Ethan!, ¡Solo decía!
—¡Entonces no digas nada! —Exclamó. Se volteó y comenzó a caminar de un lado al otro con la respiración agitada. Luego, se detuvo en el medio de la cocina y tomo aire contando números —, Maeve, es tu cumpleaños, no deberíamos discutir así en un día como este, menos sobre una persona que no tiene nada que ver con nuestra amistad.
—Como gustes.
—No te enojes, Maeve, te prometo que hablaremos de esto después, ahora disfrutemos de tu día, ¿Sí?
Me limite a solo asentir, no quería decir nada más porque yo también estaba furiosa. Me enojaba que no quisiera enfrentarse a la realidad de nuestros problemas, a la de nuestra amistad distorcionada. En el fondo extrañaba como eran las cosas antes en la secundaria, cuando solía pasármela en su casa, cuando me invitaba a tomar el té mientras hablábamos de teorias conspirativas del universo. Cuando éramos solo él y yo, y no nos importaba nadie más, porque en realidad, no existía nadie más. Extrañaba eso, que solo fuéramos nosotros.
Después de lo sucedido, decidí salir de la cocina y me dirigí a la sala, me recosté en el sofá y corrí las cortinas de las ventanas para poder observar la ciudad desde donde estaba. El mundo para mi últimamente se sentía como si estuviera quieto, porque yo lo estaba; me mantenía sin hacer nada, y solo me la pasaba durmiendo, mientras todo afuera seguía su curso habitual, y eso a veces me hacía pensar mucho en como estaba sobre llevando las cosas. Deseaba ser una persona de unos veinti tantos promedio, que disfruta, pero no, mi mente siempre fue maldita, siempre tuve que lidiar con ella, y lamentablemente, muchas veces la vida misma no ayuda en nada.
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Latidos que mantuve en silencio.
RomanceMaeve, es una chica que apenas esta saliendo de su adolescencia. Ella siempre ha soñado con tener un compañero, y se la ha pasado en su corta vida, buscando y tratando de encajar con chicos que ella creía que eran correctos. Se negó internamente a a...