18: ETHAN.

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Los días sin Maeve, habían sido extraños desde que tomó la decisión de volver a North Berwick por unos días para pasar su cumpleaños atrasado con su familia, aun que al principio no la vi muy convencida después de que su madre le comentara por la llamada que aquella mujer llamada Isabella estaba deteriorandose poco a poco, y que no era como mi mejor amiga recordaba. A veces pensaba en porque su familia era un poco cruel, aun que ella no quisiera verlo de esa manera, para mi tenían muchas actitudes que era mejor evitar o poner limites cuando se trataba de la gente que comparte tu misma sangre, o, tal vez yo era el exagerado, no sé. 

Las noches en el departamento se sentían solitarias, así que esa noche del viernes después de clases decidí invitar a Juliette, quien aceptó gustosa. últimamente la pasábamos increíble juntos, y recurría a ella cuando Maeve, y yo teníamos una discusión de esas que parecían volverse cada vez más insoportables. Se sentían como chocar contra la pared dormido, o como si golpeara sin querer el dedo chiquito del pie en la pata de la mesa, justo así. Había algo que hacía que nos comportáramos peor que perro y gato juntos, solo que seguía sin descubrir que era con exactitud, así que pensaba que quizás el viaje a aquel pueblo costero de donde viniamos le haría bien, que se relajaría. 

—¿En que piensas? —preguntó Juliette, mientras se sentada a mi lado en el sofá tendiéndome un vaso de agua —, estás en la luna desde hace rato.

—En nada —Mentí —, estoy aburrido, es todo. 

—Entonces pasemos el aburrimiento —dijo con un tono de voz que desconocí. 

Me quito el vaso de agua y lo colocó en la pequeña mesa de cristal donde solíamos comer con mi mejor amiga por costumbre. La observé detenidamente y cuando noté su sonrisa pícara, supe a lo que se refería. El corazón comenzó a latirme con fuerza, como si quisiera salirse del pecho, pero no porque sintiera algo, si no, por simples nervios, era la primera vez que me encontraba en una situación así con una mujer. 

—¿Juliette?

—Shhh —Susurró mientras se sentaba encima de mi y me cubría la boca —. Ya he esperado demasiado tiempo, Ethan..., quiero que me folles. 

Mis mejillas ardieron por el momento, y por lo que mis oídos estaban escuchando. Comencé a agitarme en cuanto la mujer que tenía frente a mi se poso en mis labios; un beso que pensé iba a ser suave y cuidadoso, en realidad fue brusco y rápido, con mordidas e incluso lengua, que hizo que por un instante me sintiera un poco incómodo porque no supe como seguirle la corriente. Me sorprendí cuando se alejó repentinamente para desabrocharme los pantalones, no supe como reaccionar ante lo que ella estaba haciendo, parecía tener más experiencia que yo, bueno, cualquier persona tenía más experiencia que yo en ese entonces. Cuando menos me di cuenta, llevo mi miembro a su boca y comenzó a chupar, a subir, a bajar, lento, suave, y en círculos, ni siquiera tenía la noción del tiempo, pero minutos después, simplemente se sentó encima, dejándose caer en mí, moviéndose de una forma espectacular para cualquier hombre..., menos para mi. Tenía mi cabeza en otro lado,  no estaba disfrutando de ese presente. 

Supe que Juliette, había acabado cuando se aferro a mi cabello y clavó sus uñas en él, moviéndose con más lentitud, mientras gemía de una forma incontrolada. A los segundos se volvió al sillón y me quedó mirando con confusión. 

—¿No te has venido?, ¿En serio? —preguntó indignada —. Necesito una explicación, porque creí que había dado lo mejor de mi. 

—No es por ti, Juliette —Le respondí vistiéndome de nuevo —. Fue mi primera vez, es normal. Además, me hace bien saber que tú si llegaste conmigo —Volví a mentir. 

—Te creo —Sonrió.

Después de haber estado media hora acostados en el sillón, pensando y sin emitir ni una sola palabra, decidimos pedir comida a domicilio ya que afuera estaba un poco helado y no teníamos ganas de salir realmente. 

En los momentos de silencio mi mente viajaba a otro lugar fuera de ese departamento, y me limitaba a pensar en Maeve, en que estaría haciendo con su familia, si se estaba divirtiendo, y si volvería a contarme miles de experiencias, porque su vida era así; alocada, y cuando apenas la descuidabas, ya vivía mil cosas en un minuto.  Pensaba en lo lindo que era tenerla pero también en todo lo que había estado ocurriendo con nosotros. La conocía y sabía que ella no estaba bien, últimamente la veía comer menos, y me preocupaba porque era consciente de lo mucho que amaba la comida, y aún más la pizza, pero un día antes de que se fuera apenas había comido una porción, y no quise preguntarle nada para no incomodarla, de por sí las cosas ya estaban mal entre nosotros. 

En aquel agujero de pensamientos en el que me encontraba no era normal, pensar tan seguido en mi mejor amiga no era normal, que mi corazón se acelerara cada que ella aparecía en mi mente no era normal. Habían sentimientos en el medio que quizás era lo que estaba afectando nuestra amistad, y no estaba seguro de que hacer, que rumbo tomar, porque no quería lastimar a nadie, mucho menos a ella. No sabía si decirle la verdad iba a ser una buena idea, tenía que estar con la mente abierta para cualquier cosa que pudiese ocurrir. 

—Te acaba de llegar un mensaje —espeto Juliette de mala gana al ver quien era en las notificaciones —. Tu querida Maeve. 

Abrí mis ojos contento y le quite el móvil de sus manos sin pensarlo dos veces. Estaba feliz, porque desde que se había largado que no recibía noticias suyas. 

—¿Vas a contarme por qué le sonríes tanto a un mensaje de tu supuesta mejor amiga? 

—Porque viene mañana —dije sin ocultar mi entusiasmo.

—¿Tan rápido? 

—¿Pero por qué te molesta? 

—Que cuando ella está aquí no me invitas a venir. Ella no me cae bien, para nada. 

—¿Pretendes follar en este sillón mientras ella esta aquí? No lo hago porque me parece una falta de respeto. 

—Aquí vamos de nuevo... 

—¿Perdona?

—Estoy cansada de que siempre la pongas de primera opción, ¿En serio la sientes como una hermana?, ¿O estás enamorado de ella y solo estás siendo uno de esos hombres tontos y pacientes?

—Que estúpida eres. 

Latidos que mantuve en silencio.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora