Todoroki Shoto

5.2K 212 14
                                        



El invierno había llegado con toda su fuerza, cubriendo la ciudad en un manto de nieve. Las luces de las calles reflejaban un brillo cálido sobre el hielo que se acumulaba en los bordes de las aceras. Caminabas apresuradamente hacia la academia U.A., ajustando tu bufanda alrededor de tu cuello para protegerte del frío. 

Habías prometido reunirte con Todoroki Shoto para practicar estrategias de combate, pero no podías evitar sentir un cosquilleo en el estómago cada vez que pensabas en él.

Shoto siempre había sido una presencia tranquila, pero imponente. Su dualidad, tanto en su personalidad como en sus poderes, te había intrigado desde el primer momento. Habías llegado a conocerlo más allá de su fachada estoica, descubriendo la calidez que se escondía tras sus ojos heterocromáticos. 

Sin embargo, últimamente te habías dado cuenta de que tus sentimientos hacia él habían evolucionado. Ya no solo lo admirabas como compañero de equipo, sino que también empezabas a anhelar momentos a solas con él.

Cuando llegaste al gimnasio de entrenamiento, Shoto ya estaba allí, practicando movimientos de combate contra un blanco mecánico. Su aliento formaba nubes blancas en el aire mientras se movía con una gracia casi hipnótica. Su lado izquierdo liberaba llamas intensas, mientras que el derecho creaba bloques de hielo que crujían bajo su control. Era una demostración de su maestría y equilibrio, y no pudiste evitar quedarte observándolo por un momento.

—Llegaste —dijo Shoto sin girarse, pero sabiendo que estabas allí. Siempre parecía tener un sexto sentido cuando se trataba de ti.

—Perdón por la demora —respondiste, dejando tu bolso a un lado y avanzando hacia él—. El clima no está facilitando las cosas.

—Lo entiendo. El frío puede ser desafiante —comentó, apagando sus llamas y girándose para mirarte. Sus ojos te escrutaron con una suavidad que contrastaba con su reputación de seriedad—. ¿Estás lista para empezar?

Asentiste, intentando calmar los nervios que siempre parecían activarse cuando él estaba cerca. Juntos practicaron durante horas, perfeccionando movimientos y estrategias. Shoto era un maestro en el arte de la paciencia, explicando cada técnica con una calma que te daba confianza. Sin embargo, también podías sentir su preocupación genuina cada vez que cometías un error, su voz bajaba un tono cuando te daba retroalimentación.

Al terminar, ambos se sentaron en el suelo, exhaustos pero satisfechos. Shoto te ofreció una botella de agua, y mientras bebías, sentiste su mirada fija en ti. Cuando levantaste la vista, te encontraste con sus ojos serenos pero intensos.

—Eres muy dedicada —dijo de repente, rompiendo el silencio. Su tono era serio, pero había un matiz de admiración en sus palabras—. Es algo que respeto mucho de ti.

Te sonrojaste, no acostumbrada a recibir cumplidos de él.

—Gracias, Shoto. Pero tú también eres una inspiración para todos nosotros. Siempre estás esforzándote por ser mejor, a pesar de todo lo que has pasado.

Shoto pareció meditar tus palabras por un momento antes de responder.

—Supongo que es porque quiero asegurarme de que mi pasado no defina mi futuro. Pero... contigo, siento que puedo ser algo más que un heredero o un estudiante —dijo, bajando ligeramente la voz al final de la frase.

Tu corazón dio un vuelco ante su confesión implícita. Antes de que pudieras responder, Shoto desvió la mirada, como si estuviera reuniendo valor para continuar.

—Hay algo que quiero decirte —continuó—. Llevo mucho tiempo pensando en esto, pero no estaba seguro de cómo expresarlo.

—Dime, Shoto —lo animaste, intentando sonar más segura de lo que te sentías.

—Tú... significas mucho para mí —dijo finalmente, girando la cabeza para encontrarse con tu mirada. Sus ojos eran sinceros, llenos de una vulnerabilidad que rara vez mostraba—. No sólo como compañera de equipo. Me haces querer ser mejor, no por lo que esperan de mí, sino por lo que quiero para nosotros.

Tu respiración se detuvo por un momento. No podías creer lo que estabas escuchando. El chico que había admirado y querido en secreto estaba confesando sentimientos que habías soñado escuchar.

—Shoto... yo también siento lo mismo —admitiste, tu voz temblando ligeramente—. Siempre he admirado tu fuerza, pero también la persona que eres, incluso con tus imperfecciones. Me haces sentir segura, y eso significa el mundo para mí.

La expresión de Shoto se suavizó, y una pequeña sonrisa, tan rara como preciosa, se dibujó en su rostro. Lentamente, se inclinó hacia ti, buscando tu permiso con su mirada antes de cerrar la distancia entre ambos.

El beso fue dulce y lleno de emociones reprimidas. La frialdad de su lado derecho y el calor de su izquierdo se mezclaron, creando una sensación única que parecía encapsular perfectamente quién era Shoto. Cuando finalmente se separó, mantuvo su frente contra la tuya, susurrando suavemente:

—Gracias por darme una razón para seguir adelante.

Te reíste suavemente, sintiendo una felicidad que irradiaba desde tu corazón.

—Siempre estaré aquí para ti, Shoto. Juntos podemos enfrentar lo que venga.

El invierno podía ser frío y despiadado, pero en ese momento, con Shoto a tu lado, sentiste que podrías enfrentarlo todo.

...

Con el pasar de los días, la relación entre tú y Shoto floreció en algo que ambos habían deseado en secreto. Aunque ambos eran cautelosos para no distraerse de sus metas en la U.A., encontraban pequeños momentos para estar juntos. Desde caminatas por el parque cubierto de nieve hasta estudiar en la biblioteca compartiendo una taza de chocolate caliente, cada instante juntos fortalecía su vínculo.

Una tarde, mientras caminaban por la ciudad, Shoto te llevó a un parque que había mencionado antes. Era un lugar tranquilo, con un estanque helado y árboles cuyas ramas estaban cubiertas de un blanco radiante. Se detuvo junto al estanque y, con una expresión seria, te miró directamente.

—Este lugar siempre me ha ayudado a pensar —dijo, tomando tu mano con cuidado—. Quiero que sea especial para nosotros.

Te sonrojaste, pero apretaste suavemente su mano en señal de apoyo.

—Lo es, Shoto. Cualquier lugar contigo lo es.

Con una sonrisa, él usó su poder para crear un pequeño puente de hielo sobre el estanque. Sin soltar tu mano, te guió sobre él, asegurándose de que no resbalaras. Al llegar al centro, encendió una pequeña llama en su palma, iluminando sus rostros en el crepúsculo.

—Prometo que haré todo lo que esté en mi poder para proteger este vínculo que tenemos —dijo, su voz firme pero llena de emoción—. Eres mi equilibrio, como el fuego y el hielo dentro de mí.

Sentiste que las lágrimas amenazaban con escapar, pero te inclinaste hacia él, abrazándolo con fuerza.

—Y yo prometo estar a tu lado, siempre.

El parque, el estanque helado y la llama parpadeante quedaron como testigos de su juramento, sellando un capítulo inolvidable en su historia juntos.

𝐁𝐍𝐇𝐀 | 𝐎𝐍𝐄 𝐒𝐇𝐎𝐓𝐒Donde viven las historias. Descúbrelo ahora