Dabi

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La noche en la ciudad de Musutafu era pesada, sofocante, como si algo en el aire advirtiera que el caos estaba por comenzar.

TN, una joven heroína recién egresada de la U.A., patrullaba las calles silenciosas, atenta a los ecos de energía que vibraban sutilmente a través de su Quirk: Ecosensorial. Era una habilidad que le permitía sentir alteraciones energéticas y vitales en su entorno, como pulsaciones invisibles en el aire. Nunca fallaba. Excepto esa noche.

De pronto, un temblor. No físico, sino sensorial. Su cuerpo se tensó cuando sintió una presencia que no encajaba. Ardiente, inestable... peligrosa.

Entonces lo vio.

Una llamarada azul estalló a una cuadra de distancia. El fuego no era común, no era cálido: era cruel, frío como una estrella muerta. Entre las cenizas y el humo apareció una figura delgada, con la piel quemada y engrapada, ojos color hielo y una sonrisa torcida que parecía burla y amenaza al mismo tiempo.

—Una niñita con traje de héroe. ¿Qué crees que vas a hacer? ¿Arrestarme? —dijo Dabi, caminando sin prisa hacia ella, con las manos en los bolsillos como si nada en el mundo pudiera herirlo.

—Dabi —dijo TN, firme. Su voz no tembló, pero su pecho sí. Él no era como otros villanos. Había algo en él... algo que la inquietaba de forma distinta.

Sin esperar respuesta, Dabi lanzó una ráfaga de fuego azul directo hacia ella. TN rodó a un lado y respondió con una descarga de energía condensada que lo obligó a retroceder. Los ataques eran rápidos, letales. TN usaba su Quirk para anticipar sus movimientos, esquivando por décimas de segundo. Era la primera vez que luchaba contra alguien cuyo calor no podía medir: las llamas de Dabi eran salvajes, indomables.

Y sin embargo... algo dentro de ella ardía también.

—Tienes talento, chispita —murmuró él con una sonrisa ladeada, aunque un corte sangraba en su brazo.

—Y tú tienes una boca muy grande para alguien que se está quedando sin fuerzas —replicó TN, jadeando.

Entonces, como si la pelea no importara, Dabi se detuvo. La miró, largo, profundo. Su mirada no era solo la de un asesino. Había algo roto ahí. Algo que dolía.

—Nos veremos luego, héroe —dijo finalmente, y desapareció en una nube de humo y fuego azul, dejando tras de sí un corazón que no sabía lo que acababa de sentir.

Desde esa noche, TN no volvió a ser la misma.

Se decía a sí misma que pensar en él era solo una obsesión profesional. "Es peligroso. Un criminal. Un asesino." Pero esas excusas no podían acallar su mente. Recordaba sus ojos. Su voz grave. Su mirada vacía, que por un instante pareció buscar algo... algo que ni siquiera él entendía.

No podía explicarlo, pero sentía que había más en él que fuego y violencia.

Cada noche lo veía en sus pensamientos. Imaginaba qué lo había llevado a ese lugar. Cómo era antes. Si alguna vez había sido... bueno.

Y luego venía el dilema. ¿Cómo podía sentir algo por alguien como él? ¿Qué clase de heroína se enamora —porque sí, ya no podía negarlo— de un villano?

El destino, caprichoso, no tardó en volver a unirlos.

Una operación de los héroes interceptó un cargamento de armas del mercado negro. TN fue enviada como apoyo. Pero lo que no esperaban... era que el encargado de proteger la operación fuera él.

Dabi apareció sobre una azotea, observándola. Sus ojos brillaron al reconocerla.

—Tú otra vez. ¿Qué? ¿No te cansas de perseguirme?

𝐁𝐍𝐇𝐀 | 𝐎𝐍𝐄 𝐒𝐇𝐎𝐓𝐒Donde viven las historias. Descúbrelo ahora