Aizawa Shota

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El pasillo del edificio principal de la U.A. estaba en calma esa mañana. Los estudiantes de la Clase 1-A aún no habían llegado, y el eco de los pasos de los profesores se perdía entre las paredes altas. El aroma a café recién hecho flotaba desde la sala de maestros.

T/N se acomodó el cabello detrás de la oreja mientras sostenía una carpeta repleta de informes. Ser profesora en la U.A. nunca había sido sencillo; las constantes evaluaciones, entrenamientos de emergencia y la preparación de jóvenes héroes demandaban toda su atención. Pero había algo más que complicaba su vida últimamente: Shōta Aizawa.

El hombre de cabello oscuro y mirada apática se había convertido en mucho más que un colega. Entre patrullajes, reuniones nocturnas y largas charlas tras clases, el vínculo se había fortalecido hasta convertirse en una relación. Una relación que habían decidido mantener en secreto, conscientes de lo difícil que sería lidiar con rumores entre estudiantes y profesores.

—Llegas temprano —comentó una voz ronca detrás de ella.

T/N sonrió al girarse. Ahí estaba Aizawa, con su típico andar cansado, envuelto en su chaqueta negra y con una taza de café en mano. Sus ojeras parecían más marcadas que nunca.

—Podría decir lo mismo de ti. ¿No deberías estar aún en tu saco de dormir?

Aizawa soltó un gruñido, apenas perceptible.
—Me despertaron unos ladridos en la azotea. Algún perro callejero... y ya que estaba, aproveché para adelantar.

Él dejó la taza sobre la mesa más cercana y le quitó la carpeta de las manos con naturalidad.

—Estos informes son para la junta, ¿verdad?

—Sí —respondió T/N, mirándolo de reojo—. Pero no me digas que los vas a revisar antes de clase, todavía tienes que preparar la evaluación de combate de hoy.

Aizawa soltó un bufido.

—Ya la tengo en mente. Mis alumnos saben lo que espero de ellos.

T/N rodó los ojos, aunque no pudo evitar sonreír. Esa era la forma de Aizawa: pragmático, directo y sin demasiadas vueltas. Sin embargo, esa misma sencillez había sido la que la había atrapado. En un mundo lleno de héroes brillantes y ruidosos, Shōta era calma, silencio... y honestidad.

Él notó su sonrisa y arqueó una ceja.

—¿Qué?

—Nada —contestó ella, acercándose un poco—. Simplemente me gusta verte así, tan... tú.

Aizawa desvió la mirada, incómodo, aunque una leve curva en sus labios lo delató.

—No deberías decir esas cosas aquí.

El sonido de pasos acercándose por el pasillo los obligó a separarse un poco. Fue Present Mic quien apareció, con su energía habitual.

—¡Yeeaah! ¡Buenos días, colegas! —gritó, levantando una mano— ¿Listos para un nuevo día en la gloriosa U.A.?

—Demasiado temprano para tus gritos —murmuró Aizawa, tomando su taza de café de nuevo.

T/N escondió su sonrisa tras los informes. Solo ella había visto la manera en que Aizawa se había tensado por un segundo, temiendo que los descubrieran. Ese era el peso del secreto: estar siempre alerta, cuidando cada gesto, cada palabra.

Y aunque a veces resultaba difícil, ella no podía negar que había cierta emoción en ello.

El día transcurrió con normalidad... o al menos, todo lo normal que podía ser en la Clase 1-A. Los estudiantes habían pasado la mañana entre entrenamientos y ejercicios de estrategia, mientras T/N supervisaba junto a Aizawa desde un costado del campo.

𝐁𝐍𝐇𝐀 | 𝐎𝐍𝐄 𝐒𝐇𝐎𝐓𝐒Donde viven las historias. Descúbrelo ahora