Shoto Todoroki nunca tuvo una infancia sencilla. Desde muy pequeño, su vida estuvo marcada por el peso del apellido Todoroki, los entrenamientos agotadores de su padre y el ambiente helado que reinaba en su hogar. Sin embargo, entre tanta dureza existía un rincón cálido, un respiro que lo mantenía de pie: TN, su vecina y amiga de la infancia.
En los días soleados, el jardín que separaba sus casas se convertía en un refugio secreto. Allí, entre risas y juegos, Shoto podía olvidar que era "el hijo del segundo héroe más poderoso". Con TN, solo era Shoto.
—¡Más rápido! —gritaba TN mientras lo perseguía con una pelota.
—No es justo... tus piernas son más largas —replicaba él con un puchero, logrando que ella estallara en carcajadas.
Compartían historias inventadas, dibujaban con tizas en el suelo y se manchaban la cara con helado derretido en verano. Para Shoto, esos momentos eran más valiosos que cualquier victoria en el entrenamiento.
Pero la calidez no duró para siempre. Endeavor, al notar la cercanía de su hijo con TN, decidió que era una distracción inaceptable.
Una tarde, TN golpeó la puerta Todoroki con una sonrisa y un cuaderno de dibujos bajo el brazo. No fue Shoto quien abrió, sino Endeavor.
—No vuelvas más —sentenció con voz grave—. Shoto no necesita amigos. Necesita ser un héroe.
La puerta se cerró de golpe.
TN permaneció inmóvil, con los ojos brillando por las lágrimas. Dentro, Shoto golpeaba la pared con los puños apretados, impotente. Ese día, ambos perdieron algo que ni el tiempo pudo reemplazar.
Los años pasaron. TN entrenó con determinación para convertirse en heroína, aunque en lo profundo de su pecho llevaba un vacío imposible de llenar. Shoto, atrapado en la sombra de su padre, se aferraba a los recuerdos de ella como único fragmento de luz en su infancia.
El destino, sin embargo, tenía otros planes.
El primer día en la U.A., los nervios de TN eran tan fuertes que casi sentía las piernas temblar al entrar al aula 1-A. Reconoció rostros nuevos: Midoriya, Uraraka, Bakugo... hasta que sus ojos se toparon con él.
Allí estaba Shoto, sentado en silencio, el cabello mitad blanco, mitad rojo, y esos ojos bicolores imposibles de olvidar.
TN contuvo la respiración. Habían pasado años, y temía que él ni siquiera la recordara. Pero entonces Shoto levantó la mirada, y por primera vez en mucho tiempo, su expresión seria se quebró apenas. Una chispa de sorpresa brilló en sus ojos.
—TN... —murmuró, apenas audible.
El corazón de ella dio un vuelco.
—Hola, Shoto.
En ese instante, el bullicio del salón desapareció. Solo quedaban ellos dos, como si el viejo jardín volviera a rodearlos.
Al principio, sus conversaciones fueron cortas, torpes, llenas de silencios incómodos. Había demasiados años de distancia. Pero poco a poco, las murallas comenzaron a caer.
Un día, TN lo encontró entrenando solo en el patio. Hielo y fuego chocaban contra los muñecos de práctica con precisión implacable.
—Siempre exigiéndote más... —dijo ella, cruzando los brazos.
—Es lo único que conozco —respondió Shoto sin detenerse.
TN suspiró, pero sonrió con picardía.
—Pues yo digo que también necesitas descansar. ¿O quieres que se te caiga la cara de cansancio en plena clase?
Él la miró, serio como siempre, pero algo en su interior se ablandó.
—Tú siempre decías eso cuando éramos niños.
Las palabras fueron como un puente invisible. Desde entonces, comenzaron a compartir almuerzos en la cafetería, a estudiar juntos, a caminar después de clases. Shoto no lo admitía, pero TN se había convertido en su refugio, el único lugar donde podía ser él mismo.
Una noche, tras una práctica extenuante, ambos se quedaron en el patio mirando el cielo estrellado. La brisa fresca acariciaba sus rostros, y por un instante, el mundo parecía en calma.
—Shoto... —dijo TN en voz baja—. Siempre pensé que cuando dejaste de verme fue porque yo había hecho algo mal.
Él giró hacia ella, sorprendido.
—No fue tu culpa. Fue mi padre. Él no quería que tuviera amigos.
TN bajó la mirada, jugueteando con sus manos.
—Te extrañé tanto...
El silencio los envolvió, cargado de recuerdos y heridas. Shoto, que rara vez dejaba ver sus emociones, extendió la mano y la colocó sobre la de ella.
—Yo también te extrañé. Nunca dejé de pensar en ti.
El corazón de TN latió con fuerza. Ese simple gesto contenía todo lo que habían perdido y lo que estaban recuperando.
El vínculo entre ambos se volvió más profundo con el tiempo. TN aprendió a leer los silencios de Shoto, a entender cuándo necesitaba espacio y cuándo necesitaba compañía. Y él, poco a poco, empezó a abrir su mundo: le confesó el dolor de su infancia, el resentimiento hacia su padre, las dudas sobre su propio poder.
—No tienes que cargar con todo tú solo —le dijo TN un día, refugiados de la lluvia bajo un árbol.
—Estoy acostumbrado a hacerlo.
—Pues tendrás que desacostumbrarte —respondió ella con firmeza—. Porque ahora estoy aquí.
Las palabras encendieron un fuego cálido en su interior. Por primera vez, alguien lo aceptaba sin condiciones.
La confesión no fue planeada. Después de una misión de práctica, exhaustos en la residencia, Shoto observó a TN reír con Kaminari y los demás. De pronto, sin pensarlo demasiado, la llamó.
—TN.
Ella lo miró, ladeando la cabeza.
—¿Qué pasa?
Shoto guardó silencio unos segundos. Finalmente, con una honestidad desarmante, murmuró:
—Te quiero.
El mundo pareció detenerse. TN parpadeó, sorprendida, mientras el rubor teñía sus mejillas. Shoto tensó los hombros, temiendo haber dicho demasiado.
Pero entonces, ella sonrió con ternura.
—Yo también te quiero, Shoto.
No hubo grandes gestos ni declaraciones teatrales. Solo dos corazones que, después de años de separación, finalmente volvieron a encontrarse bajo el mismo cielo.
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Holaa, perdón por tardar en actualizar. He empezado la uni así que a lo mejor no actualizo tanto como antes, de todas formas intentaré no tardar. Os dejo este shot de mi amado mitad albito, cortito pero bonito.
¡Gracias por todo vuestro apoyo!
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𝐁𝐍𝐇𝐀 | 𝐎𝐍𝐄 𝐒𝐇𝐎𝐓𝐒
Fiksyen Peminat! pedidos cerrados ¡ . . 𝐎𝐧𝐞 𝐒𝐡𝐨𝐭𝐬 𝐁𝐍𝐇𝐀. Los personajes de este fanfic pertenecen a Kohei Horikoshi. Todos los derechos reservados. Prohibido el plagio o adaptación de este one shot.
