Monoma Neito

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El sol se filtraba a través de las ventanas del aula, iluminando las partículas de polvo que danzaban en el aire. Tú, estudiante de la Clase 1-A, te encontrabas absorta en tus pensamientos, repasando mentalmente las estrategias para el próximo entrenamiento conjunto con la Clase 1-B. La tensión entre ambas clases era palpable, y sabías que Monoma Neito sería el primero en avivar las llamas de la competencia.

Como si tus pensamientos lo hubieran invocado, la puerta se abrió de golpe y Monoma entró con su habitual aire de superioridad. Sus ojos azules brillaban con una mezcla de arrogancia y entusiasmo mientras se dirigía al centro del aula.

—¡Ah, la ilustre Clase 1-A! ¿Preparados para ser humillados una vez más por la brillantez de la Clase 1-B? —proclamó, con una sonrisa que desafiaba a cualquiera a contradecirlo.

Tus compañeros rodaron los ojos, acostumbrados a sus provocaciones. Sin embargo, tú decidiste no prestarle atención, enfocándote en tus notas. Monoma, al notar tu indiferencia, frunció el ceño y se acercó a ti.

—Vaya, ¿acaso la estrella de la 1-A no tiene nada que decir? —preguntó, inclinándose ligeramente hacia ti.

Levantaste la vista y lo miraste con calma.

—No tengo tiempo para juegos, Monoma. Estoy aquí para entrenar, no para participar en tus teatros.

Por un instante, pareció sorprendido por tu respuesta, pero rápidamente recuperó su compostura y se alejó, murmurando algo sobre la falta de sentido del humor en la 1-A.

El entrenamiento comenzó en el campo de prácticas, con ambas clases enfrentándose en equipos mixtos. Para tu sorpresa, fuiste emparejada con Monoma. Aunque al principio la idea no te entusiasmaba, decidiste que era una oportunidad para demostrar tu profesionalismo.

Durante la misión, Monoma intentó copiar tu Quirk al tocar tu brazo. Sin embargo, algo inusual ocurrió. Al utilizar tu habilidad, su expresión cambió drásticamente. Sus ojos se abrieron con asombro, y por un momento, pareció desconcertado.

—¿Qué es esto...? —murmuró, mirando sus manos.

—¿Hay algún problema? —preguntaste, preocupada por su reacción.

—Tu Quirk... es más complejo de lo que imaginaba. No solo es poderoso, sino que también... transmite emociones. Pude sentir tu determinación, tus dudas... incluso tus recuerdos.

Te quedaste en silencio, sorprendida por su confesión. Nunca antes alguien había experimentado tu Quirk de esa manera.

—No sabía que mi habilidad podía hacer eso —admitiste.

Monoma asintió lentamente, aún procesando la experiencia.

—Es... fascinante. Y perturbador.

Después del entrenamiento, Monoma se acercó a ti mientras te dirigías al vestuario.

—Oye, sobre lo de hoy... —comenzó, rascándose la nuca—. Quería disculparme por mi actitud anterior. No suelo... experimentar cosas así.

Lo miraste, notando una sinceridad inusual en su voz.

—Está bien. Supongo que todos tenemos nuestras máscaras.

Él sonrió, y por primera vez, viste una expresión genuina en su rostro.

—Quizás deberíamos hablar más a menudo. Podríamos aprender mucho el uno del otro.

Desde ese día, comenzaron a pasar más tiempo juntos. Al principio, eran conversaciones casuales sobre estrategias y habilidades. Pero con el tiempo, compartieron historias personales, sueños y temores. Descubriste que detrás de la fachada arrogante de Monoma había una persona apasionada y dedicada, que solo buscaba reconocimiento y conexión.

𝐁𝐍𝐇𝐀 | 𝐎𝐍𝐄 𝐒𝐇𝐎𝐓𝐒Donde viven las historias. Descúbrelo ahora